Los miembros de la junta asesora del DePaul Art Museum de Chicago han expresado su profunda indignación y tristeza en una carta dirigida a la administración de DePaul University, instando a reconsiderar su decisión de cerrar permanentemente esta valiosa institución cultural, que ha estado en funcionamiento durante 40 años. El anuncio de la clausura está programado para el 30 de junio de 2026, y se reveló el mes pasado.
En esta misiva, firmada por el presidente de la junta asesora, Scott J. Hunter, y otros destacados miembros, incluidos artistas y asesores de arte, la crítica se centra en lo que consideran una “decisión egregia” que afecta no solo al museo, sino también a su rica colección de 4,000 objetos, centrada en el arte moderno y contemporáneo. Esta colección se ha ido formando desde 1972 y destaca la obra de artistas emblemáticos de Chicago.
La carta destaca una serie de problemas con la toma de decisiones de la administración universitaria, señalando una “tormenta interminable” de incertidumbre, así como un claro desprecio por el valor cultural del museo. Muchos de los firmantes han estado vinculados a la institución durante más de una década, algunos incluso desde antes de que el museo se trasladara a su actual sede en 2011.
Esta situación ha desencadenado un efecto dominó en la comunidad académica; más de 3,750 profesores, empleados y estudiantes han firmado una carta abierta oponiéndose a la cerradura del museo. En su contenido, critican la aparente contradicción de “reimaginar” las artes cerrando el espacio que las alberga, subrayando el impacto positivo que DPAM tiene en la comunidad.
La administración de DePaul no ha respondido de inmediato a las solicitudes de comentarios. La universidad, que se basa en valores fundacionales vincentianos, también ha sido acusada de desestimar estos principios al tomar decisiones que afectan un pilar cultural importante. La carta de la junta asesora califica el proceso de cierre como “irritante”, resaltando el compromiso previo de colaborar con la dirección del museo para asegurar un futuro sostenible para la institución.
El contexto de la decisión de cierre parece ser un desafío fiscal significativo que enfrenta DePaul, derivado de una caída en la matrícula internacional y una necesidad de recortar gastos. En diciembre, la universidad despidió a 114 miembros del personal, buscando reducir un déficit que asciende a 27.4 millones de dólares. Sin embargo, los miembros de la junta asesora y otros críticos argumentan que cerrar el museo, una de las joyas culturales y educativas del campus, no es la solución que otros centros académicos están adoptando en tiempos de crisis.
En un contraste inquietante, mientras DePaul renuncia a su museo, se han dado pasos hacia la construcción de una nueva instalación atlética, para la que se han recaudado más de 10 millones de dólares en donaciones. La carta sugiere que esta construcción representa un “beneficio para unos pocos”, en lugar de priorizar un espacio abierto y accesible para la educación artística y cultural de toda la comunidad.
La controversia continuó creciendo y es probable que persista, dada la fuerte oposición de la comunidad universitaria y la riqueza cultural que representa el DePaul Art Museum. Este episodio plantea interrogantes sobre el futuro de las instituciones culturales en entornos universitarios y el valor que se otorga a la cultura en contraposición a las necesidades administrativas.
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