El reciente planteamiento de una misión militar en el estrecho de Ormuz por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha encontrado una fuerte negativa entre varios aliados europeos. Entre ellos destaca la postura de Emmanuel Macron, presidente de Francia, quien ha afirmado que su país no participará en ninguna operación destinada a reabrir esta crucial vía marítima. Esta declaración se produjo en el contexto de una reunión del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Francia, donde Macron subrayó: “No somos parte del conflicto”.
El estrecho de Ormuz es conocido por ser una de las rutas de envío más vitales del mundo, y la preocupación por la seguridad en esta área ha llevado a Trump a buscar el apoyo de otros países aliados, con la esperanza de que contribuyan a una operación naval que garantice el tránsito seguro de buques mercantes. Sin embargo, Macron ha discrepado de esta iniciativa, proponiendo en su lugar un enfoque que permita desplegar medios navales en la zona únicamente cuando la situación de seguridad mejore, y ha enfatizado la importancia de una respuesta coordinada con otros actores, incluidos operadores comerciales y aseguradoras.
En una línea similar, el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, ha reiterado que ni Grecia ni Europa se involucrarán en una operación militar en la región. En unas declaraciones en un evento de Bloomberg en Atenas, Mitsotakis afirmó: “La respuesta simple es no: Grecia no va a participar en ninguna operación en el entorno del actual teatro de operaciones”. Esta negativa insinúa una falta de interés general entre los miembros de la Unión Europea por participar en una misión liderada por Estados Unidos, lo que podría reducir aún más la fuerza de la coalición propuesta por Trump.
Por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha indicado que Polonia tiene otras prioridades dentro de la OTAN, enfocándose en responsabilidades que considera más urgentes, un punto que evidencia aún más la fractura en la posible respuesta europea a la propuesta estadounidense.
Macron también ha dejado claro que la misión naval europea ‘Aspides’, que actualmente se lleva a cabo en el mar Rojo, no será reconfigurada para operar en Ormuz. Al mantener su enfoque en esta operación específica, el presidente francés refuerza la idea de que la actual estrategia europea no está centrada en un compromiso directo en el estrecho.
Las reticencias de Francia, Grecia y Polonia subrayan una creciente desconfianza dentro de la OTAN y entre los países europeos sobre el liderazgo estadounidense en temas de defensa y seguridad. Esta situación no solo pone de manifiesto las diferencias de opinión sobre la intervención militar, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación en defensa dentro de la alianza atlántica.
A medida que continúan los debates sobre la seguridad en el estrecho de Ormuz y ante la presión de una creciente tensión geopolítica en la región, la posición adoptada por los principales actores europeos podría definir el marco de acción en los próximos meses.
(Actualización: los datos corresponden a 2026-03-17 11:14:00.)
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