Las tareas de contención del incendio de Sierra Bermeja, en Málaga, empiezan a dar frutos. Los efectivos desplegados durante la noche han conseguido avanzar hacia el control de algunos frentes cuya virulencia se extremó el domingo. “Anoche fue la primera vez que el trabajo cundió”, ha resumido Juan Sánchez, director del Centro Operativo Regional (COR) del Plan Infoca. “Empezamos a ver la luz al final del túnel”, ha destacado. La entrada de una borrasca ha elevado la humedad ambiental y ha ayudado a trabajar en los flancos sureste. Ya delimitado, y este, por donde avanzó ayer hasta amenazar el término municipal de Casares.
Ya son 7.400 las hectáreas calcinadas por las llamas, según ha confirmado el consejero de Presidencia de la Junta, Elías Bendodo. Sin embargo, el área afectada podría ser mayor. Una vez que se compruebe el interior del perímetro -que ayer se multiplicó por dos llegando a los 85 kilómetros-, ha asegurado Sánchez.
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Todos los ojos están puestos en el cielo nublado que hoy cubre buena parte de la Costa del Sol. “La lluvia será algo que nos ayudará a mejorar las condiciones”, ha explicado el director del COR, “pero no lo va a apagar”. El principal problema son las altas temperaturas que se registran en la zona y que impiden que el agua llegue hasta el suelo. También será fundamental que se mantenga el nivel de humedad. Ya que empiezan a escasear las fuentes de agua donde pueden repostar los hidroaviones y helicópteros que descargan a destajo durante las horas de luz. “El tener más medios a veces nos ocasiona más problemas”, ha puntualizado Sánchez.
Esa humedad es la que ha marcado esta noche la diferencia con respecto a los cuatro días anteriores en los que el fuego ha ardido con “una potencia y fuerza inusitadas”. A lo largo de la madrugada, cuando no se opera por el aire, por primera vez las condiciones del viento también han permitido que se introdujesen sobre el terreno todos los medios disponibles para acceder a los cuatro frentes abiertos y poder atacarlos. El viento que ha soplado en dirección sudeste ha permitido trabajar en la zona norte y estabilizar la del sudeste —lo que ha determinado el regreso del millar de habitantes desalojados de Benahavís y las urbanizaciones de Estepona―. Esas rachas, sin embargo, han impedido trabajar en la zona sudoeste y este, que son ahora la prioridad. “Hay que ser prudentes”, ha insistido Sánchez, “el incendio nos está dejando trabajar”.
Unas 400 personas de los municipios de Estepona y Benahavis desalojadas el jueves y el viernes ya han podido regresar a sus casas. Otros seis pueblos de la serranía permanecen confinados después de que más de 1.600 vecinos fuesen desalojados. La consejera de Agricultura, Carmen Crespo, ha asegurado que, de momento, las llamas no amenazan más desalojos. Efectivos de la Guardia Civil mantienen cortados los accesos a las carreteras que recorren la Sierra Bermeja y están trabajando en labores de búsqueda de personas en caseríos y cortijos dispersos por el monte.
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Durante las tareas de extinción, uno de los helicópteros Superpuma del Plan Infoca ha sufrido un accidente que no ha provocado daños personales entre sus 19 tripulantes. Una nube de polvo originada por los trabajos de la maquinaria pesada ha hecho que el piloto perdiera la visibilidad. El aparato ha colisionado contra un árbol y ha caído al suelo, sin que afortunadamente se produzcan daños personales. En la zona trabajan hasta 51 medios aéreos, en un espacio relativamente pequeño, que comparten con la maquinaria pesada y los bomberos forestales. El riesgo de accidentes aumenta cuanto mayores sean los medios desplegados, explican fuentes de la Junta de Andalucía.
Los bomberos se enfrentan a un incendio que podría ser considerado de sexta generación, “el más complejo conocido por los servicios de extinción forestales en los últimos tiempos”. Tal y como reconoció a última hora del domingo, Juan Sánchez, director del Centro Operativo Regional del Plan Infoca (servicio de extinción de incendios forestales de Andalucía). “Llevamos mucho hablando de las consecuencias del abandono del medio o del cambio climático. Hoy las estamos viviendo”, abundó. Los incendios de sexta generación son los que pueden modificar la meteorología a su alrededor debido a su virulencia, que genera una nube de condensación debido al calor generado y que tienen su propia dinámica de dispersión, al margen incluso de las rachas de viento.
Esta misma mañana, Crespo ha reconocido que “el cambio climático es una realidad y vamos a tener más circunstancias como esta”. “Tenemos que gestionar el paisaje”, ha abundado.
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Sánchez pidió calma ante las quejas de algunos alcaldes de los municipios desalojados, como el de Genalguacil, que cuestionó la tardanza en sumar efectivos a las tareas de extinción en alusión a que la incorporación de los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) se produjo el domingo, tres días después del inicio del fuego. “Esperen que apaguemos y huyamos de soluciones fáciles: este es un problema complejo y las soluciones son complejas”, señaló Sánchez, quien recordó que ha fallecido ya un compañero y que hay otros dos heridos. De momento permanecen cortadas ocho carreteras en distintos tramos entre Estepona, Genalguacil, Parauta, Cartajima, Alpandeire, Algatocín, Jubrique y Pujerra.
Los militares llevaban en estado de preaviso desde que el viernes se elevase a nivel dos el dispositivo de respuesta de la Junta, lo que permitía activar recursos extraordinarios estatales, y después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se hubiese comunicado con el andaluz, Juan Manuel Moreno. Desde el Gobierno andaluz se insiste en que a la hora de solicitar la presencia de la UME se han guiado por criterios técnicos y nunca políticos. El mismo viernes y cuando el Infoca ya advertía de la virulencia inusitada de este incendio y se calificaba de “monstruo hambriento”, Alejandro García, subdirector del Centro Operativo Regional del Plan Infoca, el servicio de extinción de incendios forestales de la Junta de Andalucía ya advertía: “Podríamos multiplicar por diez los medios y tendríamos la misma efectividad que ahora”.
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En esa misma línea se ha manifestado esta mañana el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, que ha insistido en que la decisión de incorporar más medios procedentes de otras Comunidades Autónomas y de llamar a la UME se adoptó por los técnicos del Infoca. “Nosotros les preguntamos si necesitan más medios, qué obstáculos tenemos que eliminar y ellos toman la decisión”. Moreno ha señalado que hasta que la pavesa provocó el segundo incendio que obligó al desalojo el domingo de Genalguacil y Benahavís no se había considerado necesaria la llegada de más medios porque el espacio de actuación es muy “estrecho y la aparición de muchos medios puede ser perjudicial”. Una explicación similar a la que había dado minutos antes Sánchez desde el puesto de mando donde se controla el incendio. En ese contexto se explica también el incidente con el Superpuma de este mediodía.
En la zona están trabajando más de 900 profesionales, entre ellos los 250 militares de la UME. Esta noche se han incorporado 24 bomberos forestales de la Comunidad de Madrid, cuatro autobombas y una nodriza, Murcia aportará un helicóptero con capacidad de 3.000 litros y cuatro técnicos especialistas en lucha contra el fuego. De Extremadura se suman dos hidroaviones, al tiempo que ya se han incorporado de Castilla La Mancha cuatro hidroaviones y va de camino al lugar del incendio un equipo de especialistas en maquinaria pesada. Igualmente, se van a sumar los técnicos del FAS, equipos de élite de primera respuesta especializados en el diagnóstico de incendios, según informó el Gobierno andaluz a última hora del domingo. A lo largo de la mañana volverán a surcar el cielo los 41 aviones que colaboran en las tareas de extinción.


