La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se ha propuesto un ambicioso objetivo: convertir a las pequeñas y medianas empresas (pymes) en protagonistas del comercio internacional, orientándose no solo hacia Estados Unidos, su principal socio comercial, sino también estableciendo conexiones con mercados en Europa y Asia.
Juan José Sierra, presidente de Coparmex, ha destacado la importancia de fortalecer las relaciones en Norteamérica, pero subraya la necesidad de mirar más allá. “México no debe ser solo un espectador de la economía global”, afirmó, enfatizando que el país cuenta con 14 tratados comerciales que abarcan 50 naciones, que superan incluso a los de economías emergentes como China. Este es un momento clave para que las empresas mexicanas aprovechen estas oportunidades globales.
Durante los recientes foros sobre la internacionalización de las empresas, Sierra envió un claro mensaje a las MiPyMEs: “no están solas”. La Coparmex se está posicionando como un aliado fundamental, dispuesto a actuar como puente y traductor entre las pequeñas empresas y el vasto mundo del comercio internacional. “Cuando una empresa mexicana exporta por primera vez, no solo se beneficia ella; también lo hacen sus colaboradores, su comunidad y la cadena de proveedores”, agregó.
Las Juntas Internacionales 2025 se han presentado como un cambio significativo en las interacciones del sector empresarial mexicano con el resto del mundo. Estas iniciativas han demostrado la viabilidad de construir un modelo de desarrollo enfocado en la apertura comercial, la sostenibilidad y la internacionalización de las MiPyMEs. “México está listo”, enfatizó Sierra, resaltando que las empresas mexicanas están igualmente preparadas para asumir este desafío global.
Además, el comunicado emitido por Frank Zeller, consejero delegado de las Juntas Internacionales de Coparmex, reafirmó el compromiso de la organización en brindar apoyo a las pymes que desean aventurarse en nuevos mercados. Según Zeller, si las empresas cuentan con ideas novedosas y buenas prácticas operativas, hay un respaldo sólido en la Coparmex y en otros organismos para minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades de éxito.
Esta nueva visión se sustenta en una estrategia regional complementaria: América del Norte como un eje industrial y energético, Europa como un socio comercial confiable, y América Latina como un bloque con potencial para alzar la voz en el escenario global. En un mundo en constante transformación, la invitación es clara: las empresas mexicanas tienen el potencial para brillar, y ahora es el momento de actuar con audacia y compromiso.
Es una era en la que se necesita redoblar esfuerzos para diversificar mercados y fortalecer alianzas. Las oportunidades están ahí; sólo queda aprovecharlas y actuar.
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