Un reciente fallo de un tribunal de apelaciones federal ha sido un duro revés para el esfuerzo del ex presidente Donald Trump por reinstaurar su nombre en la fachada del icónico Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas. El 13 de junio de 2026, el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronunció en contra de la solicitud de Trump, argumentando que no había demostrado que la institución sufriría un “daño irreparable” con la eliminación de su nombre.
El nombre de Trump fue añadido al centro en diciembre de 2025, tras una votación por un consejo afín al ex presidente que optó por rebrandear la institución. Sin embargo, el juez de distrito Christopher Cooper ya había determinado el 29 de mayo que dicha decisión se había tomado de manera ilegal, al afirmar que solo el Congreso podía renombrar un establecimiento que sirve como memorial a Kennedy. Además, el juez encontró que el consejo había actuado erróneamente al aprobar un cierre de dos años para renovaciones.
El fallo provocó una rápida reacción negativa de parte de legisladores demócratas y desató una crisis existencial para la organización, llevándola a enfrentar un potencial impacto financiero. En una muestra palpable de desacuerdo, más de dos docenas de artistas, incluido el compositor Philip Glass, cancelaron sus apariciones en el centro.
La administración Trump había intentado bloquear este fallo mediante una moción de emergencia presentada pocas horas antes de la fecha límite para la eliminación de su nombre. Sin embargo, dicha solicitud fue rechazada, y en la madrugada del 13 de junio, el centro removió las letras que formaban el nombre del presidente. Para ese momento, todas las referencias a Trump ya habían sido eliminadas de la papelería oficial y el sitio web de la institución. Sin embargo, la señalización en la fachada continuaba cubierta con lonas y andamios, lo que dio lugar a una nueva orden judicial. La administración Trump tiene hasta el 31 de julio para explicar por qué el nombre legal restaurado de la institución sigue oculto.
La institución ha sostenido en sus alegaciones que retirar el nombre de Trump solo para restaurarlo más tarde implicaría un derroche de “tiempo y dinero”, con la posibilidad de perder millones de dólares en donaciones de patrocinadores que eran reacios a contribuir sin la presencia del nombre del ex presidente como parte del edificio.
La corte de apelaciones, compuesta por tres jueces, mantuvo su decisión, haciendo énfasis en que una suspensión de la eliminación del nombre no mitigaría los daños, dado que esta ya había sido efectuada. Sin duda, la batalla legal sobre la identidad del centro y su impacto económico continuará atrayendo la atención mientras las partes buscan una resolución definitiva.
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