Los costarricenses acudieron a las urnas el domingo, participando en unas elecciones presidenciales que podrían extender el mandato del actual Gobierno populista de derecha hasta 2030 y consolidar el control del Congreso en un país enfrentado a una creciente violencia asociada al narcotráfico.
La exjefa de gabinete Laura Fernández, respaldada por el presidente Rodrigo Chaves, lidera las encuestas con más del 40% de apoyo, un porcentaje que le permitiría ganar sin necesidad de una segunda vuelta el 5 de abril. Con solo 39 años, Fernández se ha comprometido a continuar las políticas de seguridad del presidente y abanderar el mensaje antisistema que ha marcado su administración.
Sus principales competidores son Álvaro Ramos, economista centrista del tradicional partido Liberación Nacional (PLN), y Claudia Dobles, arquitecta y exprimera dama, quien lidera una coalición progresista. A pesar de sus intentos por captar votos, ambos candidatos apenas logran cifras de un solo dígito, aunque podrían ser quienes compitan en una eventual segunda vuelta si Fernández no obtiene la mayoría necesaria.
Fernández también ha instado a los votantes a asegurarle al menos 40 de los 57 escaños en el Congreso. Con esta supermayoría, busca facilitar reformas constitucionales que su Gobierno considera imprescindibles para impulsar su agenda, actualmente limitada por el estancamiento legislativo.
En Esparza, un pequeño pueblo de la provincia de Puntarenas, la imagen de Fernández se hace visible a través de las banderas color cian de su partido. Ricardo Mora, un habitante de la región, refleja el cambio de lealtad política en su familia, que tradicionalmente apoyó al PLN, pero ahora se inclina hacia Fernández debido al desencanto con la corrupción y la gestión del Gobierno.
“El dicho dice que el que al mejor árbol se arrima, buena sombra le cae encima”, comenta Mora, quien anticipa una “segunda presidencia” para Chaves a través de Fernández. A su juicio, una supermayoría en el Congreso sería un paso crucial para implementar cambios, inspirándose en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele en la lucha contra la criminalidad.
Por su parte, Gabriela Segura, joven administradora de empresas, expresó su preocupación por el aumento de la delincuencia y su deseo de un candidato comprometido con la protección del sistema de salud pública. La creciente tasa de homicidios y femicidios ha generado un clima de angustia, particularmente entre las mujeres, quienes sienten cada vez más miedo al salir a la calle.
A pesar de un índice de aprobación del 58% para Chaves, que ha enfrentado criticas por corrupción y un aumento histórico en homicidios, su Gobierno sigue siendo popular. Aunque la reelección consecutiva no está permitida en Costa Rica, Fernández ha dejado claro su deseo de incluir a Chaves en su administración, presentándose a sí misma como la continuidad de su mandato.
Las urnas permanecieron abiertas hasta las 18:00 hora local, con los primeros resultados previstos para poco antes de las 21:00. En un contexto en el que el 25% de los 3,7 millones de votantes se encontraba indeciso, la elección promete ser un hito clave para el futuro político del país.
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