El Banco de México ha realizado un ajuste drástico en su estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025, reduciendo la proyección de 0.6% a 0.1%. Este cambio, reflejado en su Informe Trimestral, sugiere que el comportamiento económico podría oscilar entre una contracción de -0.5% y un crecimiento de 0.7%. En comparación con pronósticos anteriores, se observan expectativas más sombrías, incluida una posible contracción de -0.2% y un máximo de 1.4%.
Los miembros de la Junta de Gobierno del banco, encabezada por la gobernadora Victoria Rodríguez, subrayaron que esta desaceleración no equivale a una recesión. Rodríguez enfatizó que hay un “estancamiento” en la economía, pero no indica la presencia inminente de una recesión. Del mismo modo, el subgobernador Jonathan Heath destacó que las condiciones actuales no muestran signos de recesión, indicando que la economía podría seguir estancada durante algún tiempo.
LA gobernadora también apuntó al debilitamiento de la economía estadounidense y a las implicaciones de la consolidación fiscal en México como factores que impactan el PIB. Específicamente, el descenso en la demanda estadounidense por productos mexicanos se vería agravado por la imposición de aranceles. Este entorno de incertidumbre afecta las decisiones de inversión y consumo de los agentes económicos.
En términos de indicadores económicos, se prevé que la brecha del producto se expanda en terreno negativo a lo largo de 2025, lo que podría afectar aún más la actividad económica. El informe identifica seis riesgos a la baja, incluyendo un entorno de incertidumbre creciente, posibles episodios de volatilidad en los mercados financieros, conflictos geopolíticos y fenómenos meteorológicos adversos.
Además, las proyecciones para 2026 también se han visto recortadas, con una anticipación de crecimiento de solo 0.9%, reducida a menos de la mitad de la estimación anterior de 1.8%. Este cambio se justifica por la disminución de la confianza empresarial en los sectores de construcción, comercio y servicios.
El debilitamiento económico también se traduce en una revisión a la baja de la creación de empleos, con expectativas de generación de entre 110,000 y 290,000 trabajos en 2025, comparado con estimaciones anteriores que esperaban entre 220,000 y 420,000. Para el 2026, se proyecta una creación adicional de entre 270,000 y 470,000 empleos, inferior a los rangos previamente anticipados.
A medida que se despliega este análisis, la situación económica en México refleja una serie de desafíos que necesitan ser abordados para revertir el rumbo hacia un crecimiento sostenido y positivo. Aunque la inflación podría experimentar una presión a la baja por esta expansión de la brecha del producto, la expectativa general es que el país se enfrente a un año de atonía económica en 2025, buscando recuperarse gradualmente en los años subsiguientes.
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