En el cuarto trimestre de 2024, Querétaro enfrenta un panorama laboral que, aunque ha mostrado una mejora, aún revela preocupantes niveles de precariedad. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO) se sitúa en un alarmante 23.4% de la población ocupada. Este indicador refleja un segmento significativo de la fuerza laboral que se encuentra en situaciones laborales desfavorables.
Al observar la desagregación de estos datos, se destaca que el 25.5% de los hombres ocupados se ven afectados por esta precariedad, mientras que el porcentaje en mujeres asciende a un 20.8%. La TCCO, como medida formulada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), contempla a aquellos trabajadores que laboran menos de 35 horas semanales por razones del mercado, a quienes perciben ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, o a aquellos que trabajan más de 48 horas a la semana ganando hasta dos salarios mínimos.
Afortunadamente, la TCCO ha experimentado una notable reducción en el último año. Con una disminución de 3.9 puntos porcentuales respecto al mismo periodo en 2023, donde la tasa alcanzaba un 27.3%, esta mejora se refleja también en la situación de las mujeres, cuya tasa ha disminuido en 4.3 puntos porcentuales, de 25.1% a 20.8%. Por su parte, los hombres lograron una reducción de 3.4 puntos porcentuales, pasando del 28.9% al 25.5%.
En total, la población ocupada en Querétaro alcanza 1,213,963 personas, de las cuales el 72.2% se encuentra en empleos subordinados y remunerados. Los trabajadores por cuenta propia constituyen un 19.5%, mientras que los empleadores representan un 6.4% y los no remunerados apenas un 1.9%. Esto pone de manifiesto la necesidad de continuar fomentando la estabilidad laboral en la región.
La estructura de empleo en Querétaro se inclina notablemente hacia el sector terciario, que abarca un 64.1% de la población ocupada. Este grupo incluye a quienes se desempeñan en comercio, restaurantes y servicios de alojamiento, así como en transporte, comunicaciones y otros servicios. En contraste, un 31.5% de la fuerza laboral está empleada en actividades secundarias, relacionadas con la industria y la construcción, mientras que apenas un 4% se dedica a actividades primarias, como la agricultura y la ganadería.
A medida que se investigan estas cifras y tendencias laborales, es fundamental seguir monitoreando las variaciones en la tasa de empleo y precariedad a medida que avanzamos en el año. La situación laboral en Querétaro revela tanto desafíos como oportunidades, y su evolución es un indicador esencial para la salud económica y social de la región.
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