En Jalisco, el 88% de las empresas ha reportado daños significativos en su operación económica tras los actos de violencia del 22 de febrero, cuando fue abatido el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como “El Mencho”. Según un sondeo de la Confederación Patronal de la República Mexicana, la situación ha dejado pérdidas que superan el millón de pesos, evidenciando un impacto alarmante en el tejido empresarial del estado.
El impacto no solo ha sido financiero; el 81% de las empresas encuestadas indicó haber enfrentado afectaciones el domingo, y notablemente, el 69% tuvo que suspender operaciones al día siguiente. Los efectos varían en función del tamaño de las empresas: mientras que las medianas y grandes sufrieron pérdidas mayores a un millón de pesos, las micro y pequeñas empresas registraron afectaciones que oscilan entre 10,000 y 50,000 pesos, una cifra que representa un impacto notable dado su menor margen de operación.
El informe de Coparmex Jalisco destaca que los actos de inseguridad afectan no solo la economía, sino también el empleo y la actividad comercial en la entidad. El desencadenante de esta crisis fue un operativo de fuerzas federales en Tapalpa, dirigido a capturar a “El Mencho”, lo que provocó una ola de narcobloqueos en carreteras y agresiones a comercios de diversas índoles en Guadalajara.
Los efectos colaterales de esta violencia se manifestaron de manera concreta. Un 38% de las empresas reportó reducción y suspensión temporal de sus actividades, mientras que un 37% enfrentó cancelaciones de servicios y problemas logísticos. Adicionalmente, un 27% se vio afectado por la imposibilidad de trasladar a sus colaboradores, lo que plantea serias preguntas sobre la viabilidad operativa en un clima de inseguridad persistente.
Desde el lunes 23 de febrero, el panorama se tornó más oscuro: 44% de las empresas suspendió labores, y un 24% optó por operar de manera totalmente remota. Solo un efímero 10% logró mantener niveles de asistencia laboral cercanos a la normalidad, evidenciando el clima de incertidumbre que persiste.
Para las empresas que decidieron continuar operando presencialmente, el 50% enfrentó restricciones en la movilidad de sus trabajadores y 45% reportó problemáticas logísticas debido a cierres de carreteras. La sombra de la violencia no se limita a efectos económicos; se ha traducido también en una sensación general de inseguridad en el ambiente laboral.
Esta situación refleja un entorno donde los daños estructurales de la delincuencia organizada van más allá de lo cuantificable. Con tres empresas en el interior del estado denunciando incidentes directos de inseguridad, queda claro que la crisis no ha hecho más que empezar, dejando una estela de preocupación que afectará a Jalisco en múltiples dimensiones.
Mientras la comunidad empresarial se esfuerza por adaptarse a esta nueva realidad, el futuro inmediato es incierto y plantea serios desafíos tanto para la inversión como para el bienestar de los trabajadores. El eco de estas violencias resuena, y su impacto se sentirá a largo plazo en un estado que necesita recuperar su estabilidad económica y social.
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