La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ha convertido en un tema crucial para quienes buscan mejorar su pensión. Esta opción, que permite realizar aportaciones voluntarias al régimen obligatorio, está diseñada para incrementar el número de semanas cotizadas y el Salario Base de Cotización (SBC) promedio, lo que puede resultar en pensiones significativamente más altas. Sin embargo, el costo de este esquema ha ido en aumento, afectando el bolsillo de los trabajadores.
Desde 2023, las cuotas de la Modalidad 40 han subido de manera gradual y seguirán haciéndolo hasta 2030, tras la reforma a la Ley del Seguro Social. Estas cuotas, que se calculan como un porcentaje del SBC, pasaron del 10.075% en 2022 al 14.438% en 2026, y se proyecta que alcancen el 18.800% para el final del período de incremento. Esta alza implica que los trabajadores deben destinar cantidades crecientes a sus aportaciones; por ejemplo, la aportación máxima para 2023 fue de 8,688 pesos, mientras que para 2026 se espera que alcance los 12,703 pesos.
Un caso emblemático es el de Leticia Martínez, quien con 56 años y 1,622 semanas cotizadas, comenzó a contribuir a la Modalidad 40 en marzo de 2025. Este cambio le permitirá recibir una pensión de 66,500 pesos mensuales al cumplir 60 años, muy por encima de los 17,400 pesos que le correspondían originalmente, pero a un costo total de aproximadamente 800,000 pesos en poco menos de cinco años.
No obstante, expertos advierten que los beneficios de esta modalidad no son universales. Para algunas personas, el esquema podría no ser la mejor opción, destacando la importancia de contar con asesoría profesional. Tres factores claves determinan si la Modalidad 40 es adecuada: el número de semanas cotizadas, la edad de retiro y el último salario percibido. Aquellos que tengan un número elevado de semanas cotizadas se beneficiarán más, mientras que los que estén lejos de las 500 semanas mínimas encontrarán difícil que el esquema les ayude significativamente.
Los requisitos para acceder a la Modalidad 40 incluyen estar bajo la Ley 73, lo que aplica a quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, y no tener una relación laboral formal vigente. Además, es necesario haber cotizado al menos 52 semanas en los últimos cinco años.
El panorama actual muestra que, aunque la Modalidad 40 puede ser una poderosa herramienta para aumentar la pensión, su creciente costo y la necesidad de análisis individualizado hacen que sea vital que cada trabajador evalúe su situación específica antes de decidir. La consulta con expertos en pensiones y seguros resulta esencial para tomar decisiones informadas que impacten positivamente en el futuro financiero.
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