Cuatro ciudadanos saudíes que participaron en 2018 en el asesinato de Jamal Khashoggi, periodista del Washington Post muy crítico con las autoridades de Riad, recibieron entrenamiento paramilitar en Estados Unidos el año anterior gracias a un contrato aprobado por el Departamento de Estado, ha informado este martes el diario The New York Times.
La instrucción se produjo precisamente cuando la unidad secreta responsable del asesinato de Khashoggi emprendía una extensa campaña de secuestros, detenciones y torturas de saudíes desafectos por orden del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán (MBS), el gobernante de facto del país, para aplastar a la disidencia dentro del reino.
La capacitación corrió a cargo de una empresa privada de seguridad, Tier 1 Group, con sede en Arkansas y que pertenece al fondo de inversión Cerberus Capital Management. El programa de entrenamiento era de naturaleza defensiva,, según la compañía, y estaba dirigido a formar a la guardia de élite del Reino del Desierto.
“El Departamento de Estado otorgó inicialmente una licencia para el entrenamiento paramilitar de la Guardia Real Saudí a Tier 1 Group a partir de 2014, durante la Administración [del presidente demócrata Barack] Obama”, informa el New York Times. “El entrenamiento continuó durante al menos el primer año del mandato de Donald Trump”. Otros dos miembros del cuerpo se ejercitaron entre octubre de 2014 y enero de 2015.
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Louis Bremer, alto ejecutivo de Cerberus luego nominado por Trump para ocupar un alto puesto en el Pentágono, reveló toda la información sobre la existencia y funcionamiento de la escuela durante la audiencia en el Congreso que debía aprobar su nombramiento. Bremer dijo a los legisladores que una evaluación de las prácticas y objetivos de Tier 1 Group en marzo de 2019 “no reveló ninguna irregularidad por parte de la empresa” y confirmó que la capacitación curricular establecida no estaba ligada al asesinato del disidente. “La capacitación brindada no tuvo relación con las posteriores atrocidades” cometidas por los cuatro saudíes, subrayó.
Pero Trump dio marcha atrás en la nominación de Bremer, y los congresistas no recibieron nunca las explicaciones de este sobre el papel de Tier 1 Group, y por extensión del fondo Cerberus, en la subcontrata de entrenamiento paramilitar, ni sobre sus vínculos contractuales con el régimen saudí. Como subraya el diario neoyorquino, el episodio pone de relieve los riesgos de cualquier asociación militar con Gobiernos autoritarios y represivos.


