Andrés, un hombre de 56 años con 1,200 semanas cotizadas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se encuentra en la encrucijada de su vida laboral. Su pensión estimada es de 16,600 pesos mensuales, una cantidad que, tras evaluar su situación familiar, decidió no conformarse. Optó por renunciar a su empleo estable para emprender un camino como trabajador independiente y, de esta forma, aprovechar la Modalidad 40 del IMSS, un esquema que le permitirá elevar su pensión a aproximadamente 40,000 pesos mensuales al final de su carrera, un incremento del 141% respecto a lo que inicialmente le correspondía.
Esta decisión, aunque difícil, refleja la confianza de Andrés en que recuperará, en un lapso de 14 meses después de recibir su primer pago, la inversión hecha en esos cuatro años de cotización por medio de la Modalidad 40. Esta modalidad, que se traduce en Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio del IMSS, ofrece la oportunidad de realizar aportaciones voluntarias con la finalidad de incrementar tanto las semanas cotizadas como el Salario Base de Cotización (SBC) promedio, lo que puede resultar en un aumento radical en la pensión.
Para quienes están bajo la Ley 73, que afecta a quienes empezaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, el promedio de salario registrado ante el IMSS durante los últimos cinco años se convierte en un factor clave para determinar el monto de la jubilación. Esto convierte a la Modalidad 40 en una herramienta clave para asegurar ingresos más dignos en la tercera edad, como lo indica un especialista en el área.
Sin embargo, es esencial considerar el costo de este esquema. Leonardo Castillo, un asesor de inversiones, menciona que aunque puede ser beneficioso, no es una opción viable para todos, dado que puede resultar oneroso; alcanzar los máximos beneficios puede requerir pagos mensuales de entre 12,000 y 13,000 pesos.
Este esquema permite a los interesados elegir el salario base de cotización, dentro de ciertos límites establecidos por la Ley del Seguro Social. Para 2026, el salario base no puede ser inferior al último registro al momento de la baja laboral y está limitado a 25 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que para este año asciende a 2,932.75 pesos diarios. Así, si una persona opta por registrarse con un salario equivalente a cinco UMAs, el pago mensual al IMSS sería de alrededor de 2,540.58 pesos; mientras que aquellos que elijan el salario máximo tendrían que hacer un desembolso de aproximadamente 12,702.91 pesos mensuales.
Mientras que la Modalidad 40 parece ofrecer una salida atractiva para algunos, no todos son elegibles. Es crucial contar con al menos 52 semanas cotizadas en los últimos cinco años y no tener una relación laboral formal al momento de aplicar. Además, es importante recordar que este esquema no incluye servicios médicos, sino solo seguros de pensión, que ofrecen protección económica en caso de invalidez o fallecimiento.
Bajo este contexto, es importante resaltar la importancia de la asesoría especializada. Cada caso es único, y no todos los trabajadores se beneficiarán de la misma manera de la Modalidad 40. Factores como el número de semanas cotizadas, la edad de retiro y el salario promedio de las últimas cotizaciones son determinantes para evaluar la conveniencia de este esquema.
Las decisiones que se tomen en estos momentos pueden influir considerablemente en el futuro financiero de los trabajadores, por lo que informarse adecuadamente es esencial para elegir el camino correcto hacia una jubilación digna.
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