La obra de Salvador Dalí siempre ha mantenido un particular atractivo en México, un país que, con su rica cultura y colores vibrantes, parece resonar profundamente con el universo surrealista del artista catalán. Desde hace años, se le atribuye la curiosa frase de que México es “más surrealista” que su propia obra, aunque sin evidencia documental que la respalde. Esta paradoja ha alimentado un mito en el imaginario colectivo, donde el surrealismo y la cultura mexicana se entrelazan de manera intrigante.
En un contexto reciente, justo tras el fervor colectivo que la Copa Mundial de Fútbol trajo a las calles mexicanas, el Palacio de la Autonomía de la UNAM se convierte en un nuevo escenario para explorar esa conexión. La exposición “Dalí: Escenografía de un sueño” se inauguró el pasado martes y ofrece a los asistentes la oportunidad de adentrarse en un viaje por la memoria, el inconsciente y el mundo de los sueños. Con alrededor de 80 obras originales del artista, incluyendo esculturas, litografías y piezas gráficas, la muestra promete una experiencia inmersiva a través de instalaciones sonoras y recursos multimedia.
El recorrido se divide en ocho salas temáticas, cada una centrada en una obra original que permitirá a los visitantes explorar algunos de los motivos recurrentes en el universo daliniano. Filippo Pandolfini, director de Sensea Immersive, y María Guadalupe Rangel, directora del Palacio de la Autonomía, resaltaron la importancia de esta exposición en un país donde el surrealismo es una referencia constante.
Uno de los puntos culminantes se presenta en una pieza que une dos gigantes del siglo XX: Dalí y Alfred Hitchcock. La exposición incluye el telón escenográfico original que Dalí diseñó para la película “Spellbound” (1945), en la que Hitchcock buscaba representar visualmente el mundo del inconsciente. Este elemento, expuesto por primera vez en América Latina, se convierte en el hilo conductor de toda la muestra, con imágenes de ojos monumentales y arquitecturas imposibles que subrayan la idea de que para Dalí, el sueño es otra forma de reflejar la realidad.
Además de las obras de su distinguido repertorio, la exposición presenta “La danza del tiempo”, una monumental reinterpretación de los célebres relojes blandos que llega a medir casi cuatro metros de altura y pesar cuatro toneladas. Obras firmadas por el artista en años cercanos a su muerte, como “Homenaje a Newton” (1968) y “El ángel surrealista” (1983), también forman parte de esta destacada colección, que ha requerido meses de negociaciones con los coleccionistas de Dalí Universe en Suiza.
El evento permanecerá en la Ciudad de México durante un periodo inicial de cuatro meses, aunque existe la posibilidad de extender su duración y llevarla a otras ciudades del país. Esa sinergia entre el surrealismo de Dalí y la esencia de México se colige fácilmente en las palabras de Rangel: “Qué mejor representante del surrealismo que Dalí para venir a un país tan surrealista como México”.
La exposición brinda no solo un recorrido visual y sensorial, sino una oportunidad para reflexionar sobre la interacción entre la obra de uno de los artistas más emblemáticos del siglo XX y un país que, a su manera, también es un lienzo de lo surrealista.
- Dónde: Palacio de la Autonomía de la UNAM (Lic. Primo de Verdad 2, Centro Histórico).
- Horarios: Todos los días, de 10:00 a 18:00 horas.
- Recorrido: Aproximadamente una hora.
- Boletos: Entre 190 y 420 pesos, según día y categoría.
- Acceso controlado: Grupos de hasta 50 personas cada 30 minutos.
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