Se retira de sus actividades profesionales por los siguientes meses el director de orquesta Daniel Barenboim (Buenos Aires, 80 años), sin embargo, aún continuaba en sus actividades en la Staatsoper de Berlín, la Ópera Estatal de Berlín y el día de ayer anunció que de igual manera dejará sus actividades por motivos de salud. “Mi salud se ha deteriorado en los últimos meses y me han diagnosticado una grave enfermedad neurológica. Ahora debo concentrarme al máximo en mi bienestar físico” mencionó hace tres meses. Este viernes ha añadido en un comunicado: “Desafortunadamente, mi estado de salud se ha deteriorado notablemente durante el último año. Ya no puedo brindar los servicios que con razón se le exigen a un director musical”.
Nacido en Argentina en 1942, Barenboim debutó internacionalmente como pianista a los diez años, antes de convertirse en un destacado director de orquesta. También ha creado una fundación y una orquesta, el West-Eastern Divan, para promover la cooperación entre jóvenes músicos de Israel y los países árabes.
Recientemente, se publicó un extracto exclusivo de sus memorias, donde cuenta: “Recuerdo que la gente se reía porque cuando yo era pequeño pensaba que todo el mundo tocaba el piano. Mis padres impartían clases de piano, de manera que, aparte de la familia, las únicas personas que venían a casa durante el día eran estudiantes y otros pianistas. No conocí a nadie de fuera que no tocara. A la gente esto le resultaba muy gracioso y yo no entendía por qué. La música me rodeaba, después de todo. Instintivamente, entendí que la música era un lenguaje en el que podía comunicarme, aunque, por supuesto, entonces no era capaz de articularlo. La música era un asunto serio, pero siempre fue, sobre todo, una enorme fuente de placer para mí”.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


