La televisión mexicana ha sido testigo de momentos memorables en la historia de la cocina, donde programas como el de Chepina Peralta, transmitido en Imevisión en los años ochenta, marcaron una época. La admiración por su estilo elegante y divertido, donde la cocina se transformaba en un espacio de alegría, la hizo única en el panorama televisivo. El programa no solo llenaba el tiempo de aquellos días en casa, sino que se convirtió en una pasión compartida, a pesar de no haber dejado un legado significativo en términos de habilidades culinarias personales.
La muerte de Chepina Peralta dejó un vacío en la televisión mexicana que hasta hoy no ha sido sustituido. Aunque se recuerda a programas como El rincón de los sabores, el tono frío y preciso de sus chefs dista del calor humano que caracterizaba a Chepina. En la actualidad, los programas de cocina en México se han visto relegados a segmentos breves en matutinos o a formatos de competencia, como Masterchef, que no invitan a disfrutar el arte de cocinar.
Contrario a esto, en Estados Unidos, la cultura de la cocina en televisión ha florecido, especialmente con la llegada de Food Network, que ofrece una amplia variedad de contenidos, desde competencias de cocina hasta programas de divulgación. Aunque la calidad de sus programas varía, la plataforma revitaliza el interés por la cocina al presentar recetas y técnicas con un enfoque más espectacular.
El impacto en este ámbito se atribuye, en gran medida, a la figura de Julia Child, quien revolucionó la forma en que los estadounidenses se acercaban a la cocina. A través de su libro Mastering the Art of French Cooking y su programa The French Chef, Child desafió las nociones tradicionales de la cocina y brindó a las mujeres la oportunidad de explorar un ámbito que era visto como un espacio limitado. La historia de Child refleja un momento cultural significativo en los años cincuenta, donde su presencia y pasión por la cocina aportaron una nueva voz a las mujeres que buscaban identidad personal y libertad.
La lucha de Julia Child por publicar su recetario, enfrentándose al escepticismo de las editoriales, culminó en un fenómeno cultural que llevó la cocina francesa a los hogares estadounidenses. Su carisma y sencillez resonaron en una audiencia hambrienta de inspiración, convirtiendo su programa en un hito televisivo que iba más allá de la mera enseñanza culinaria.
En tiempos contemporáneos, su legado sigue vivo no solo en la pantalla, sino también en obras que examinan su vida y su impacto, como la película Julie & Julia y la serie Julia en HBO Max. Ambas producciones ofrecen una mirada profunda a su vida personal y profesional, resaltando la influencia que ejerció tanto en la cultura culinaria como en el movimiento hacia la emancipación de las mujeres en el ámbito doméstico.
Julia Child, junto a figuras como Chepina Peralta, nos recuerda que la cocina puede ser un acto de resistencia y creatividad, unogiando un espacio de expresión y libertad en la vida cotidiana. La cocina, lejos de ser solo un deber, puede convertirse en una forma de arte y de conexión con uno mismo y con los demás, un legado que perdura en la memoria colectiva y que invita a todos a participar en esta grata aventura.
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