La historia de la riqueza de Gertz Manero comienza en su infancia, marcando un camino singular hacia su desarrollo personal y profesional. No es un relato común; se inicia con una herencia que, a la tierna edad de tres años, le otorgó su primera propiedad: una casa con un terreno de 131 m², un primer paso hacia un patrimonio que, años más tarde, se expandiría de manera sorprendente.
Apenas unos meses después, en marzo de 1944, la fortuna del futuro diplomático creció con la transmisión de dos casonas adicionales, una de las cuales se extendía casi mil metros cuadrados. Esta expansión temprana de su patrimonio no es mera coincidencia, sino el inicio de un entramado que lo llevaría a poseer, en su adultez, un total de 13 inmuebles, 8 de los cuales son herencias, mientras que solo 3 fueron comprados directamente.
Las adquisiciones realizadas en su vida adulta, aunque limitadas, revelan cifras significativas. En 1996, se hizo de una propiedad en México por 2.3 millones de pesos. Luego, en 2007, se arriesgó con una casa en Estados Unidos valorada en 1.1 millones de dólares, y, más recientemente, en 2013, invirtió un millón de euros en otra propiedad. Este conjunto de bienes refleja un enfoque diversificado hacia el patrimonio inmobiliario.
La radiografía financiera de Gertz Manero se extiende más allá de lo tangible, incorporando un entramado internacional de 15 cuentas bancarias. En México, reporta 11 cuentas, que incluyen activos vinculados a Desarrolladora del Centro y Algerman Inmobiliaria, empresas de las que es accionista. En España, posee dos cuentas en euros, una en Bankinter y otra asociada a Feserinvest SL. La diversificación también se observa en Suiza, donde opera una cuenta en Credit Suisse, y en Estados Unidos, con una cuenta a nombre de Corporation New York 1 East 66th Street, relacionada con un lujoso departamento en Manhattan.
En 1999, Gertz reportó la recepción de un lotecito significativo de herencias. Entre los activos se incluían $18.3 millones de pesos en relojes, monedas y joyas, $8 millones de pesos en obras de arte y otros $2 millones en menaje de casa. Estos activos no solo reflejan su buen ojo para la inversión, sino también la magnitud de la fortuna que ha acumulado a lo largo de su vida.
Con un perfil tan intrigante y una historia de riqueza que se remonta a su infância, Gertz Manero es una figura que representa la intersección entre la herencia, la inversión y la administración de activos a escala internacional. En un contexto más amplio, su historia invita a reflexionar sobre las dinámicas de la riqueza y el legado en nuestra sociedad.
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