Anna Netrebko, la renombrada soprano, ha sufrido un revés en su batalla legal contra la Metropolitan Opera y su director, Peter Gelb. Recientemente, un juez federal desestimó su demanda por difamación, argumentando que Netrebko y su equipo no lograron demostrar que Gelb actuara con “malicia real” al realizar las declaraciones que ella consideraba difamatorias.
La jueza Annalisa Torres, a cargo del caso, subrayó que Netrebko no pudo establecer que los comentarios de Gelb, realizados en 2024 y 2025, fueran una represalia por la demanda interpuesta. En su fallo, destacó que los críticos comentarios de Gelb sobre la soprano se habían producido mucho antes de que se iniciara la acción legal.
A pesar de este descalabro, la jueza indicó que Netrebko podría solicitar autorización para enmendar su denuncia. Esto se suma a un contexto en el que, tras las declaraciones de Gelb, la abogada de Netrebko, Julie Ulmet, presentó un nuevo escrito alegando que la Metropolitan Opera había difamado y despreciado a su clienta en un intento de perjudicar su carrera. Ulmet argumentó que Gelb había instado a otras compañías de ópera a no contratar a Netrebko, lo que exacerbó el daño a su reputación.
Mientras tanto, la disputa legal en torno a su demanda por discriminación de género sigue su curso. La jueza Torres ha afirmado que hay indicios de que la Metropolitan Opera trató a los cantantes masculinos con vínculos al Kremlin de manera más favorable. Netrebko ha señalado ejemplos concretos, como los cantantes Ildar Abdrazakov y Evgeny Nikitin, quienes participaron en eventos políticos y celebraciones estatales en Rusia, a pesar de la controversia en torno a la guerra en Ucrania.
El futuro de Netrebko en el mundo de la ópera parece incierto. La soprano sigue enfrentando desafíos legales y profesionales, mientras intenta navegar por un ambiente en el que los conflictos geopolíticos tienen un impacto directo en la cultura y el arte. En este contexto, la relevancia de su caso no solo se limita a su carrera, sino que también plantea cuestiones más amplias sobre la libertad de expresión, la discriminación y las repercusiones de la política en el ámbito artístico.
Sin duda, la historia de Netrebko es un recordatorio de las intrincadas intersecciones entre el arte, la política y la justicia en un mundo en constante cambio.
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