El reciente anuncio del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha dejado a muchos en el mundo del fútbol cuestionándose sobre la situación de Universidad, específicamente en relación a sus contratos con el reconocido jugador brasileño, Dani Alves. En el verano de 2022, el club y el futbolista concertaron dos contratos distintos: uno laboral con un salario anual de apenas 300 mil dólares, que resulta irrisorio en el contexto del fútbol profesional, y otro de imagen con una carga notablemente mayor de 2.25 millones de dólares. Este último fue acordado con la empresa Flash Forward, propiedad de Alves, y debía ser pagado en dos partes; una inmediatamente tras la firma y otra a comienzos de 2023, justo antes de su arresto en España. Ambas transacciones se realizaron sin contratiempos.
Sin embargo, la controversia surge en torno a la clasificación del segundo contrato. A diferencia del primero, que tributa de manera convencional, el contrato de imagen se considera una práctica común en el fútbol para eludir obligaciones fiscales. Esta modalidad ha sido regulada en algunos países para asegurar que los clubes cumplan con sus deberes tributarios. En naciones como España, por ejemplo, se establece que los derechos de imagen no deben sobrepasar el 15% del valor total del contrato. En México, en cambio, estas prácticas parecen estar en un vacío legal.
Respecto a posibles consecuencias para el club, es poco probable que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) actúe en este caso, dado que no existen regulaciones claras que sancionen esta modalidad de contratación. Esto lo convierte más en un dilema ético que en un asunto legal.
Por otra parte, un ambiente de tensión se vive en Pachuca, tras una reciente derrota ante Querétaro que dejó muchas críticas hacia el rendimiento del equipo. El presidente Armando Martínez mostró su descontento de forma contundente, y aunque una grabación de su regaño fue filtrada, ha sido vista como una respuesta adecuada a un desempeño deficiente en el campo de juego. La directiva, no obstante, está molesta por la traición a la confianza interna y ya ha comenzado una investigación para descubrir quién fue el responsable de la filtración.
Mientras tanto, en Torreón, el equipo Santos se enfrenta a una crisis relacionándose con el jugador Franco Fagúndez. A pesar de que llegó como una promesa en 2024 tras un traspaso de 2.2 millones de dólares, su rendimiento ha sido decepcionante debido a una serie de problemas de conducta y falta de compromiso. Después de una lesión a principios de año, su participación se ha visto drásticamente limitada, y ha sido objeto de críticas por su abandono de entrenamientos y actividades con el club.
Finalmente, se ha reportado que en el Estadio Azteca, los propietarios de palcos y plateas no podrán ingresar comida y bebida por su cuenta, según las directrices de la FIFA. Sin embargo, se habilitará un servicio especial para que estos aficionados puedan pre-pedir opciones de consumo para los partidos durante el Mundial, además de contar con un lounge exclusivo para su disfrute antes y después de los encuentros.
Esta información, válida a la fecha de publicación original (2025-09-23), ofrece un vistazo revelador sobre la actualidad de algunos de los clubes más destacados del fútbol mexicano.
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