La crisis del desabasto de medicamentos e insumos médicos en México ha llegado a un punto alarmante, revelando una notable desconexión entre las afirmaciones de los líderes políticos y la cruda realidad que enfrentan tanto pacientes como profesionales de la salud. Mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum presenta su ambicioso programa “casa por casa” como parte de un sistema preventivo de salud de vanguardia, los hospitales y centros de salud del IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar funcionan al borde del colapso, careciendo de lo indispensable para atender a la población.
La tensión social ha ido en aumento, y durante el reciente inicio de la gira política de Sheinbaum en el Estado de México, se hicieron evidentes las protestas de los profesionales de la salud, quienes manifestaron su profundo descontento por las carencias. La organización Nariz Roja, dedicada al apoyo a pacientes, emitió un ultimátum al gobierno el 10 de junio, demandando claridad respecto al abasto en los sistemas de salud, señalando que las compras de medicamentos se han estancado a pesar de constantes anuncios.
En 2024, la presidenta había declarado que había “dinero de sobra” para el sector salud; sin embargo, posteriormente se impuso un recorte significativo al presupuesto, en contradicción con sus promesas. Este panorama se ha vuelto aún más complejo con el fallido proceso de megalicitación programado para 2025 y 2026, que se canceló en marzo sin explicaciones suficientes, dejando a médicos, enfermeras y pacientes en una situación insostenible. La falta de sensibilidad hacia quienes dependen de tratamientos esenciales ha forzado a muchas familias a destinar sus recursos para adquirir medicamentos en el mercado privado. Además, la acumulada deuda multimillonaria del gobierno con proveedores agrava el estancamiento de la cadena de suministro. Al respecto, si el secretario de Hacienda, Edgar Amador, no libera los fondos necesarios para que IMSS Bienestar salde sus deudas, es poco probable que se logren futuros abastos.
En el centro de este problema se encuentra Birmex, la empresa estatal encargada de la compra y distribución de medicamentos. La gestión de Birmex ha sido criticada y, bajo la dirección del nuevo titular, Carlos Alberto Ulloa Pérez, se ha desviado de su función fundamental, mientras se acumulan indicios de corrupción. La continuidad de Birmex en el manejo de las compras médicas está poniendo en riesgo el futuro del sistema de salud.
Las promesas de Sheinbaum y del subsecretario Eduardo Clark, quienes aseguraron que marzo presenciaría el inicio de la distribución de medicamentos, han quedado en palabras vacías. Más de tres meses después, continúa la carencia de insumos críticos en los hospitales, comprometiendo tanto la salud de los pacientes como la de los profesionales de salud que trabajan en condiciones adversas.
La situación económica representa otro desafío. Las familias se ven obligadas a financiar tratamientos que deberían ser proporcionados por el sistema público, aumentando la desigualdad. Las deudas con proveedores desincentivan su participación en futuras licitaciones, lo que podría resultar en una competencia limitada en el mercado de suministros médicos. Aunque se presentaron esfuerzos como el Plan México, la realidad actual limita esos resultados esperados.
La solución a esta crisis requiere una mayor transparencia en el uso de recursos, un plan para saldar las deudas con proveedores y una reestructuración total del sistema de compras, donde Birmex no juegue un papel crucial. La presión social se está acumulando, y es inminente que la frustración colectiva derive en movilizaciones a gran escala, similares a las que se vivieron en 2021 por la falta de quimioterapias para niños con cáncer y en 2023 por la escasez de fármacos neuropsiquiátricos. Es evidente que la paciencia de la población mexicana se está agotando.
Por otra parte, el ámbito de la salud avanza con iniciativas como el primer Simposio de Terapias Avanzadas, que se llevará a cabo los días 12 y 13 de junio en el Auditorio Glaxo del Campus Ciudad de México del Tec de Monterrey. Este evento, organizado en conjunto con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y la Academia Nacional de Medicina, reunirá a destacados especialistas en terapia celular, discutiendo desde aspectos históricos hasta desarrollos regulatorios cruciales.
Finalmente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha autorizado recientemente 121 nuevos registros sanitarios para dispositivos médicos y medicamentos, como Nirsevimab de Sanofi para el Virus Sincicial Respiratorio en bebés de alto riesgo, y una vacuna contra la meningitis. Estas acciones son pasos hacia adelante en medio de un panorama desafiante, pero que subrayan la imperante necesidad de abordar la crisis del desabasto de manera efectiva y ágil.
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