El panorama del sector energético en México se ha visto impactado de manera significativa, especialmente en el ámbito del procesamiento de crudo. En abril de 2026, la actividad en las siete refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una caída del 9.4% en comparación con el mes anterior, impulsada en gran medida por dos instalaciones clave: la refinería de Salamanca en Guanajuato, que vio reducido su procesamiento en un asombroso 54%, y Dos Bocas en Tabasco, que experimentó un descenso del 21%.
Durante este mes, el volumen de crudo procesado a nivel nacional fue de 1.067 millones de barriles por día, marcando así el segundo mes consecutivo de disminuciones. Esto se tradujo en una utilización del 53.9% de la capacidad total del sistema, que se sitúa en 1.980 millones de barriles, un descenso notable respecto al 59.5% registrado en marzo y al 60.1% en febrero. Estos números sitúan a la operación del Sistema Nacional de Refinación 15% por debajo de las metas establecidas en el Plan Estratégico 2025-2035. Este plan había ambicionado que en 2026 las refinerías procesaran 1.256 millones de barriles diarios, someterse así a un objetivo ambicioso que quedó insatisfactorio tras los recientes resultados.
Particularmente alarmante fue la situación en Salamanca, que solo alcanzó un procesamiento de 55,720 barriles diarios, utilizando apenas el 23% de su capacidad. Este es el nivel más bajo desde octubre de 2019. El compromiso del año para esta refinería era llegar a los 159,000 barriles diarios, lo que significa que su desempeño actual se encuentra un 64% por debajo de las expectativas. En otras palabras, Salamanca no logró ni siquiera un tercio de lo que se prometió, lo que afecta no solo a la refinería en sí, sino también a la distribución de combustibles en la región del Bajío.
Desglosando más la situación, se observa que en Salamanca la transformación de crudo pesado cayó un 67%, con un promedio de 8,986 barriles diarios, mientras que el procesamiento de crudo ligero disminuyó un 64%, alcanzando apenas 23,367 barriles por día. esta tendencia de declive también fue evidente en los crudos súper ligeros.
En contraste, otras refinerías presentaron resultados más consistentes. Salina Cruz, en Oaxaca, logró procesar 207,311 barriles diarios, utilizando el 62.8% de su capacidad instalada de 330,000 barriles. Por su parte, la refinería de Tula en Hidalgo reportó un promedio de 262,807 barriles diarios, alcanzando un uso del 83.4% de la capacidad. La situación en Cadereyta, Nuevo León, fue similar, con 164,964 barriles diarios y un 57% de utilización. En Minatitlán, Veracruz, el procesamiento cayó a 119,368 barriles por día, representando el 45% de su capacidad, mientras que Madero, Tamaulipas, utilizó el 56% con un total de 110,151 barriles diarios. Finalmente, Dos Bocas reportó un procesamiento de 147,498 barriles, con un uso del 43.3%.
En el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026, Pemex procesó un promedio de 1.123 millones de barriles diarios, alcanzando un uso del 56.7% de su capacidad instalada. A pesar de que hay un incremento del 21% respecto al mismo periodo del año anterior, todavía se sitúa un 10% bajo el objetivo establecido por el Plan Estratégico.
En conclusión, los resultados de abril muestran un panorama complejo para Pemex y el Sistema Nacional de Refinación. La caída en la actividad de las refinerías, especialmente en Salamanca, plantea serias preguntas sobre la viabilidad de las metas a largo plazo en un contexto donde cada barril cuenta en la balanza del sector energético mexicano.
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