Recientes hallazgos de arte rupestre en el estado Monagas, Venezuela, han despertado un gran interés, siendo considerados como posiblemente los ejemplos más antiguos de su tipo en el país, con una antigüedad que podría alcanzar hasta 8,000 años. Este significativo descubrimiento se realizó en la comunidad Quebrada Seca, situada a aproximadamente 650 metros sobre el nivel del mar, donde se encontró un panel de petroglifos decorado con espirales, círculos concéntricos y figuras humanoides.
La noticia del hallazgo llegó al público tras un anuncio en redes sociales por parte de Daniel Monteverde, alcalde de Cedeño, quien estaba acompañado por representantes del Instituto Nacional de Tierras de Venezuela (INT), una entidad fundada en 2002 para implementar reformas agrarias bajo la presidencia de Hugo Chávez. A medida que el interés por este descubrimiento crece, el área ha sido reconocida como la “capital de los petroglifos” en Monagas, reflejando la rica herencia indígena de los pueblos chaima y kariña.
Monteverde mencionó que el panel fue localizado tras una serie de investigaciones expedicionarias y expresó su esperanza de que el lugar promueva el “agriturismo y turismo de aventura” en la región. Luis Peñalver, historiador vinculado al INT, describió el hallazgo como un “hito” que podría indicar que Cedeño fue un importante corredor regional para el tránsito y asentamiento.
En un video compartido en su red social, Monteverde anunció que se llevaría a cabo una reunión con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural para formalizar la certificación de los petroglifos. Asimismo, se planifica la creación de protocolos de geolocalización y protección del sitio para evitar vandalismos. Sin embargo, su enfoque ha generado controversia: en el video, se le ve tocando un petroglifo y rociándolo con agua, lo que podría perjudicar las evidencias arqueológicas presentes.
Expertos en arqueología de Venusuela han criticado esta gestión, argumentando que difundir la ubicación del sitio antes de haber completado estudios apropiados podría ser contraproducente. Entre ellos, Rubi de la Valencia, experta en petroglifos, cuestionó la validez del título del hallazgo, sugiriendo que las afirmaciones sobre su antigüedad carecen de sustento científico. De la Valencia destacó que el arte rupestre no fue descubierto, sino documentado por la comunidad indígena local durante décadas.
Los representantes de la Parroquia de San Félix, que incluye el área del descubrimiento, han emitido un comunicado en el que aclaran que lo presentado por el alcalde no es algo nuevo, sino parte de la memoria histórica de la comunidad. Hicieron un llamado a las autoridades locales para que reconozcan el valor de la comunidad como guardianes originales de este patrimonio.
El contexto en torno a este hallazgo resalta la importancia de considerar y respetar las tradiciones y conservaciones locales, al mismo tiempo que se navega por los intereses turísticos que pueden surgir de tales descubrimientos. Es un recordatorio de que el pasado no solo pertenece a la arqueología, sino también a las comunidades que lo han custodiado y que poseen un profundo conocimiento de su historia.
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