En un giro significativo en la relación entre México y Estados Unidos, dos eventos cruciales ocurrieron en un lapso de solo 72 horas, marcando el inicio de una nueva dinámica entre ambos países. El primer acontecimiento se registró en la Suprema Corte de EE.UU. donde, el pasado viernes, una decisión histórica de seis de los nueve ministros estableció que la potestad de imponer impuestos y aranceles recae de manera exclusiva en el Congreso, no en el presidente. Esto resultó en la anulación de aranceles significativos, como el 25% que se había impuesto a México relacionado con el fentanilo y el arancel general del 10% aplicado a nivel mundial.
La respuesta de Donald Trump no se hizo esperar. Utilizando la Ley de Comercio de 1974, alegó una emergencia en la balanza de pagos que le permitió instaurar un arancel global del 15%, el cual tendrá una vigencia de 150 días y requerirá la aprobación del Congreso para su posible extensión.
El domingo, mientras la administración de Trump intentaba reconfigurar su estrategia comercial, las fuerzas del Ejército Mexicano lograron un avance significativo al abatir a Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en un enfrentamiento en Tapalpa, Jalisco. Este hecho trajo como consecuencia la muerte de 25 guardias nacionales y 46 miembros del cártel durante diferentes enfrentamientos, además de múltiples heridos.
La reacción del CJNG fue contundente, desatando hasta 252 bloqueos en 20 estados de la república, incluyendo 65 en Jalisco. Este despliegue violento subraya la gravedad de la lucha contra el narcotráfico en el país. La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, enviaba un mensaje claro a la administración estadounidense: su gobierno no depende de amenazas para enfrentar el crimen organizado, desmitificando así la idea de que los cárteles dominan en México.
En paralelo, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, intentaron capitalizar el respaldo en materia de inteligencia que brindó su país durante la captura de Oseguera, mientras que desmentían rumores sobre un asedio al consulado en Guadalajara, alimentados por seguidores del expresidente.
También, Trump afirmó que los productos que cumplan con las reglas de origen del T-MEC no estarán sujetos al nuevo arancel del 15%, lo cual representa una ventaja competitiva para México. Entre los estados que se beneficiarán notablemente se encuentran Nuevo León y Coahuila en el sector automotriz, Chihuahua y Baja California en electrónica, así como Querétaro y Sonora en las industrias aeroespacial y del litio, invitando a una estricta adhesión a las normas de certificación de origen para evitar la triangulación con otras naciones, especialmente China.
Con un contexto global en constante cambio, podría materializarse una oportunidad para que México atraiga inversiones europeas que buscan establecer operaciones que les permitan entrar al mercado estadounidense sin el costo del arancel del 15%. Se prevé la firma del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea para junio, lo que otorgará una ventaja adicional.
En los días venideros, la presidenta Sheinbaum enfrenta el desafío de transformar esta ventaja arancelaria en una inversión sostenible, al mismo tiempo que debe lidiar con las repercusiones del vacío de poder dejado por la muerte de “El Mencho”. Este último hecho puede dejar un escenario de fragmentación criminal que podría complicar aún más la seguridad en el país. Así, México se encuentra en un momento crítico en su relación con Estados Unidos, una coyuntura que podría redefinir no solo la cooperación en temas comerciales, sino también en la lucha contra el narcotráfico.
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