Con varios frentes fríos ya impactando al país, México enfrenta una intensa temporada invernal. Este periodo no solo provoca descensos marcados de temperatura, especialmente durante las madrugadas y noches, sino que también aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y peligros en el hogar. Instituciones de salud como la Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE advierten que ciertas prácticas cotidianas para combatir el frío pueden ser más perjudiciales de lo que parece, sobre todo para poblaciones vulnerables como niños, ancianos y enfermos crónicos.
Es crucial estar al tanto de los errores más comunes que se cometen durante esta época. Uno de los más frecuentes es pensar que una sola prenda gruesa es suficiente para mantenerse abrigado. Los especialistas sugieren el “método de la cebolla”: la clave es usar varias capas de ropa. Además, hay que asegurarse de proteger adecuadamente cabeza, manos, orejas y cuello, y nunca salir sin cubrir boca y nariz. Utilizar prendas ajustadas o húmedas también es un error, al igual que no cambiar a los menores inmediatamente después de que suden tras jugar.
Otro error común es la exposición constante a cambios bruscos de temperatura, como al entrar y salir de espacios calefaccionados. Esto puede irritar las vías respiratorias, facilitando infecciones. La protección de boca y nariz al salir es esencial para evitar que el aire frío entre directamente a los pulmones.
Mantener el hogar cerrado todo el día con la esperanza de que no entre el frío puede ser contraproducente. La falta de ventilación favorece la acumulación de virus y contaminantes. Es recomendable ventilar la vivienda al menos dos veces al día durante unos minutos.
Además, utilizar anafres o braseros dentro de casa se considera uno de los errores más peligrosos de esta temporada. El uso de carbón o estufas de gas sin ventilación adecuada puede provocar intoxicación por monóxido de carbono, un gas que es imperceptible y potencialmente mortal.
La hidratación es otra clave a considerar; es un mito que no se necesita beber agua en invierno. La falta de líquidos afecta la regulación de la temperatura corporal y debilita las defensas. También es importante evitar la automedicación ante síntomas como gripa o tos, ya que esto puede complicar diagnósticos y ocultar problemas más serios.
Las personas vulnerables, como niños menores de 5 años, ancianos, mujeres embarazadas y pacientes crónicos, son especialmente sensibles al frío, y la exposición a bajas temperaturas puede tener consecuencias graves. Además, no se debe subestimar los riesgos en carretera; condiciones como niebla, lluvia o hielo alteran las vías y exigen precaución al conducir.
Incluso en zonas donde no se registran nevadas, las temperaturas bajas pueden afectar la salud, particularmente en madrugadas frías. Ante ello, las autoridades recomiendan mantenerse informados y seguir ciertas medidas de prevención: vacunarse contra la influenza y COVID-19, utilizar varias capas de ropa, mantener ventilación adecuada en casa, hidratarse apropiadamente y evitar la exposición prolongada al aire frío.
Estas recomendaciones son parte de las campañas de salud que buscan reducir enfermedades y accidentes asociados con el frío. Estar atentos a los cambios en el clima y actuar con responsabilidad son pasos vitales para proteger nuestra salud y la de quienes nos rodean durante esta temporada.
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