Cada 16 de agosto se celebra el Día Internacional del Ron, una ocasión que destaca uno de los destilados más antiguos y apreciados del mundo. Esta bebida, originada de la caña de azúcar, ha conquistado no solo al Caribe sino también los mercados internacionales a lo largo de los siglos.
En el contexto mexicano, el país participa activamente en el comercio internacional del ron, aunque con una particularidad: compra más de lo que vende. Según datos de 2024, las importaciones mexicanas de ron y otros destilados derivados de caña de azúcar alcanzaron los 18.7 millones de dólares, mientras que las exportaciones fueron de 12.8 millones. Esto refleja un déficit comercial en este sector, sumando un intercambio total de 31.6 millones de dólares.
El ron es una bebida alcohólica destilada que puede variar en su proceso de producción según las tradiciones y regiones. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) explica que la fabricación tradicional comienza con la fermentación de melaza de caña, a la que se le añaden agua y levadura. Tras la fermentación, se destila y, dependiendo del tipo de ron, puede ser añejado en barricas de madera. A pesar de su larga historia, fue en América, especialmente en el Caribe, donde el ron encontró condiciones óptimas para su desarrollo, con países como Venezuela, Guatemala y Barbados destacándose en su producción.
El panorama comercial de México en el sector del ron es revelador. Durante 2024, el Estado de México lideró las exportaciones con cerca de 10 millones de dólares, seguido por Oaxaca y la Ciudad de México. Por el contrario, Jalisco se posicionó como el principal importador, absorbiendo casi 10 millones de dólares en ron.
Las cifras también muestran que Guatemala se erige como el principal exportador de ron hacia México, con productos por valor de 9.24 millones de dólares, seguido de Cuba y Nicaragua. Estos tres países juntos representan más de 15 millones de dólares en productos enviados a México, lo que reafirma la influencia de Centroamérica y el Caribe en este comercio.
Sin embargo, la competencia en el mercado mexicano es intensa. El ron se enfrenta a bebidas populares como la cerveza, tequila, mezcal, whisky, vodka y vino. Hugo Contreras, responsable de Nuevos Negocios de una reconocida marca de ron, ha señalado que, aunque el consumo se ha mantenido estable, existen oportunidades de crecimiento, especialmente en el segmento premium. Un desafío significativo radica en la percepción del ron, que muchos consumidores asocian principalmente con cócteles como la cuba o el mojito. Las marcas están trabajando para posicionarlo como un destilado premium que puede ser disfrutado de diversas maneras.
En el horizonte, el mercado global del ron premium se proyecta con un crecimiento significativo, buscando expandir su presencia mediante experiencias en torno a su consumo y realzando la historia y los procesos de elaboración.
Con motivo de esta celebración, se pueden preparar dos cócteles emblemáticos para disfrutar del ron en casa: la piña colada, que combina ron blanco, crema de coco y jugo de piña, y el mojito, elaborado con ron blanco, jugo de lima, menta y azúcar. Ambas preparaciones reflejan la versatilidad del ron, un destilado que, a pesar de las cifras que muestran un déficit en el comercio, sigue demostrando su importancia tanto en el mercado nacional como internacional.
En conclusión, mientras México intensifica su participación en el comercio de ron, continúa comprando más de lo que vende, con Guatemala, Cuba y Nicaragua como principales proveedores. Este panorama no solo resalta la belleza y diversidad de esta bebida, sino también las oportunidades que aguardan en un mercado en constante evolución.
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