Durante marzo de 2026, el número de patrones registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sufrió una contracción del 2.7% en comparación con el mismo mes del año anterior, alcanzando un total de un millón 20,270. Esta cifra representa también una disminución mensual, con 1,726 registros menos, lo que equivale a un decrecimiento de -0.2%.
Esta caída en los registros empresariales se atribuye principalmente a la aplicación de nuevas medidas de seguridad en la apertura de registros patronales, en particular aquellos vinculados a personas físicas. Estas medidas se enmarcan en un esfuerzo del IMSS por realizar una fiscalización más rigurosa, destinada a identificar patrones irregulares que han surgido en el sistema, especialmente los asociados a individuos.
Es importante subrayar que esta reducción en el cómputo de patrones no necesariamente se traduce en una disminución de puestos de trabajo o en una caída de la actividad económica en el país. Desde la perspectiva del IMSS, estos cambios son más bien ajustes administrativos, resultado de fusiones, finalización de proyectos, así como de un paisaje regulatorio y fiscal que está en constante evolución.
En términos macroeconómicos, se reporta que la creación de empleo formal experimentó un retroceso significativo del 8.4% durante el primer trimestre de 2026, sumando un total de 207,604 empleos. Sin embargo, un análisis más detallado muestra matices en estas cifras. Al excluir el empleo en plataformas digitales, que comenzó a contabilizarse a partir de julio de 2025, se observa un resurgimiento del 14% en la generación de puestos de trabajo. No obstante, es relevante señalar que, durante el mismo periodo, se ha registrado la pérdida de 51,000 empleos en esta modalidad.
Este panorama laboral revela la complejidad del mercado de trabajo en México, donde las cifras de registros patronales y la creación de empleo presentan un contexto que requiere un análisis cuidadoso. A medida que se implementan medidas más estrictas y se adaptan las dinámicas de empleo, la capacidad de adaptación de los trabajadores y las empresas se convierte en un factor crucial para el futuro económico del país.
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