El mercado del arte mostró un leve crecimiento del 4% en 2025, según un informe reciente de Art Basel y UBS, marcando un regreso a números positivos. Sin embargo, detrás de este resultado alentador se esconde una serie de desafíos que podrían poner en jaque el futuro de la industria.
Los signos de preocupación no tardan en aparecer. La creciente protección comercial, en particular las amenazas de aranceles desde Estados Unidos, ha complicado la circulación de obras de arte, afectando especialmente al mercado contemporáneo. A esto se suma el aumento notable de los costos de venta, que abarcan desde el envío y la logística hasta la participación en ferias de arte.
Una de las mayores inquietudes radica en la percepción de que la demanda de arte está disminuyendo. El informe destaca que el promedio de compradores por galería ha caído a su nivel más bajo desde 2021, con una notable disminución del 40% para las pequeñas empresas en el último año. Un comerciante anónimo menciona que “el interés en el arte está disminuyendo; pantallas y televisores han reemplazado a las obras en las salas de estar”.
A este panorama se suma un contexto global de incertidumbres geopolíticas y económicas que ha empeorado considerablemente desde que se recopilaron los datos del informe a finales del año pasado. Actualmente, la prolongación del conflicto en Irán está impactando en los precios del petróleo y del mercado de valores, lo que a su vez afecta a diversas industrias.
El aceite es un factor crítico; como explica un experto de la industria, su influencia se siente en cada rincón de la economía industrial. “Impulsa los costos de nuestra calefacción y electricidad, nuestros plásticos y fertilizantes, así como nuestros medios de transporte”, añade.
A pesar de estos desafíos, la autora del informe, Clare McAndrew, señala ciertos indicios de revitalización en el mercado. Según su análisis, más galerías abrieron sus puertas que las que cerraron el año pasado: un 42% frente a un 25%. Este hecho sugiere que, a pesar de algunos cierres destacados, la industria está en proceso de regeneración.
Noah Horowitz, director ejecutivo de Art Basel, coincide en que la incertidumbre está llevando a las empresas a recalibrar sus estrategias con un enfoque más disciplinado, lo que podría fortalecer la resiliencia futura del sector. Sin embargo, también es posible que esta perspectiva optimista sea un esfuerzo por encontrar un rayo de esperanza en medio de la tormenta.
Entre tanto, hay quienes ven un aspecto positivo en la reducción de la especulación en el mercado contemporáneo. David Zwirner, un influyente comerciante de arte, argumenta que esto podría ofrecer a los artistas jóvenes más tiempo para desarrollar sus carreras, un desafío difícil en un entorno de inflación extrema.
Sin embargo, el optimismo no deja de ser cauteloso. A pesar de la llamada a manifestar una fe colectiva en el mercado, hay quienes se muestran escépticos acerca de este enfoque. Los expertos económicos, por otro lado, prevén un panorama relativamente estable en el corto plazo, sugiriendo que las empresas han mostrado una notable capacidad de adaptación ante crisis anteriores, como la pandemia de Covid-19 y la invasión de Ucrania por Rusia.
Así, mientras la industria del arte navega por estos tiempos inciertos, los actores del sector mantienen la esperanza de que la resiliencia y la adaptación podrían ser clave para sortear los desafíos venideros.
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