Las tensiones entre Ecuador y Colombia han alcanzado un nuevo nivel tras las acusaciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, hacia su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa. En un enfrentamiento verbal que pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones bilaterales, Petro afirmó que Ecuador había bombardeado áreas cercanas a la frontera en el contexto de operaciones contra el crimen organizado.
Noboa no tardó en responder. En redes sociales, desmintió las declaraciones de Petro, afirmando que se estaban realizando operaciones únicamente en territorio ecuatoriano. “Sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio”, escribió Noboa, quien también enfatizó la necesidad de combatir a los grupos criminales que han logrado infiltrarse en Ecuador, en gran parte gracias a lo que él considera la permisividad del gobierno colombiano.
El presidente ecuatoriano reveló que los recientes bombardeos son parte de un esfuerzo más amplio para erradicar el narcotráfico en su país. “Desde el primer día hemos combatido al narcoterrorismo en todas sus formas”, señaló Noboa, que incluso acusó a las autoridades colombianas de proteger a la familia del narcotraficante ecuatoriano conocido como ‘Fito’. Este, según Noboa, habría cruzado la frontera durante un toque de queda recién decretado en Ecuador, en un esfuerzo por controlar el crimen organizado.
Mientras tanto, Petro insistió en que los ataques aéreos han causado la muerte de al menos 27 personas, afirmando que muchos de los afectados eran familias que intentaban sustituir cultivos ilegales por alternativas legales. El presidente colombiano también abordó la preocupación de que estos bombardeos pudieran estar impactando a civiles inocentes, haciendo hincapié en la necesidad de esclarecer las circunstancias de los ataques.
Ambos gobiernos han intercambiado acusaciones que no solo apuntan a la seguridad y el narcotráfico, sino también a tensiones comerciales. Desde enero de 2026, Ecuador impuso aranceles del 30% a las exportaciones colombianas, que luego se incrementaron al 50%, citando la falta de acción de Colombia contra el narcotráfico. En respuesta, Colombia tomó medidas similares, aumentando los gravámenes a las exportaciones ecuatorianas y suspendiendo temporalmente la venta de energía a Ecuador.
En este contexto de reproches y desconfianza, la situación entre ambas naciones parece estar lejos de resolverse. Este cruce de declaraciones resalta no solo la complejidad de los problemas de seguridad en la región, sino también el impacto que estas tensiones pueden tener en el bienestar de los ciudadanos a ambos lados de la frontera. La comunidad internacional observa con atención, esperando que los líderes de estos países logren encontrar un camino hacia la cooperación y la paz en lugar de un conflicto prolongado.
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