La historia del deporte mexicano cuenta con figuras que han dejado huellas imborrables, y una de ellas es Nancy Prieto García, originaria de Monterrey, Nuevo León, nacida el 16 de noviembre de 1962. Su trayectoria es un testimonio de dedicación y perseverancia que ha trascendido fronteras. En 2011, se convirtió en la primera latinoamericana en desempeñarse como umpire en la prestigiosa Serie Mundial de Ligas Pequeñas de Williamsport, un logro que resalta su impacto en el béisbol y el softbol.
Con una carrera que abarca más de 50 años, Nancy ha transitado por diversas facetas del deporte: jugando, entrenando, arbitrando e impulsando a nuevas generaciones. Su amor por el deporte comenzó en la infancia, influenciada por su padre, un apasionado del softbol que estuvo más de 40 años involucrado en el programa de Ligas Pequeñas. Desde muy joven, Nancy acompañaba a su padre a juegos y reuniones, lo que despertó en ella un amor por el deporte que no se detendría.
A los 14 años, cuando ya había comenzado a buscar ligas femeniles en las que participar, Nancy encontró su lugar en el softbol. A los 15, ya era parte de la selección de Nuevo León y, posteriormente, integró la Selección Mexicana por casi seis años. Pero su pasión no se detuvo ahí; su deseo de mejorar el deporte la llevó a convertirse en entrenadora y, más tarde, en umpire tras sentir la necesidad de estándares más altos en los árbitros.
El camino de Nancy hacia la alta competencia fue largo y estuvo lleno de retos. Después de siete años como entrenadora, se certificó como umpire, impulsada por su deseo de garantizar el correcto desarrollo de los partidos. Su dedicación la llevó a participar en torneos internacionales y, gracias a la revisión de normativas, logró su meta histórica de ser la primera umpire latinoamericana en la Serie Mundial de Ligas Pequeñas de Williamsport tras 13 años de intentos.
Aparte de sus logros como árbitro, Nancy también ha sido una ferviente defensora del deporte femenino. En 2024, fue parte del inicio de la Liga Mexicana de Softbol (LMS), un avance importante que valida el profesionalismo en el deporte femenino en México. Dirigió a Sultanes de Monterrey en la primera temporada y, posteriormente, a Bravas de León.
A medida que se prepara para competir por un lugar como directiva de la selección nacional en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Nancy sigue siendo una voz inspiradora. Su mensaje, destacando la importancia de la preparación y la determinación, resuena especialmente en el contexto del Día Internacional de la Mujer: “Para atrás ni para agarrar vuelo. Si queremos, podemos”.
Con su mirada hacia el futuro, el legado de Nancy Prieto García no solo se mide por sus récords y logros, sino también por su influencia en las nuevas generaciones de deportistas. A través de su historia, sigue inspirando a mujeres en todos los ámbitos a perseverar y demostrar que, con dedicación y esfuerzo, los sueños son alcanzables.
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