Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han intensificado sus protestas en Ciudad de México, bloqueando este martes la emblemática avenida Reforma, una de las principales arterias viales de la capital. Esta acción forma parte de una serie de manifestaciones que buscan llamar la atención del gobierno sobre sus demandas de mejoras salariales y condiciones laborales.
Durante la protesta, se llevó a cabo la remoción de varias estatuas de futbolistas que fueron instaladas por el Gobierno de la Ciudad para dar solemnidad al Mundial de Fútbol de 2026. Estas estatuas, marcadas con el mensaje “Si no hay solución, no rodará el balón”, se convirtieron en símbolos del descontento entre los educadores, quienes exigen respuestas concretas ante la “inacción” de las autoridades respectivas.
En un intento por aumentar la presión, los maestros habían cortado previamente el paso vehicular en Circuito Interior, lo que provocó severas congestiones en el tráfico. A pesar de que se está llevando a cabo un diálogo con el Gobierno federal, los líderes de la CNTE han manifestado su intención de escalar las protestas si no se atienden sus demandas. Tal es la gravedad de la situación que advierten sobre un posible boicot al Mundial, que dará inicio el 11 de junio, si no se resuelven sus peticiones.
En respuesta, el secretario de Educación de México, Mario Delgado, ha subrayado que se ha establecido una mesa de trabajo para abordar las inquietudes del magisterio, enfatizando la disposición del gobierno para encontrar soluciones. Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha acknowledged la creación de esta mesa de diálogo, pero también ha calificado de “provocativas” algunas acciones de los manifestantes, sugiriendo que no todos los involucrados en los incidentes eran maestros.
El clima de tensión se ha vuelto palpable, especialmente tras una movilización significativa el lunes, donde miles de docentes se enfrentaron con la policía en el histórico Zócalo capitalino. Con la proximidad del Mundial, los educadores han dejado claro que están dispuestos a intensificar sus acciones de protesta, un contexto que augura un desarrollo complejo en las próximas semanas. La situación, en definitiva, plantea un reto tanto para las autoridades como para la comunidad educativa en México, y su desenlace podría influir en la celebración del evento deportivo más importante del año.
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