Después de atravesar un periodo de precios desorbitados, donde el jitomate llegó a venderse en casi 100 pesos el kilo, los hogares mexicanos comienzan a experimentar un alivio, ya que el costo de este producto emblemático está empezando a ceder. Hace pocas semanas, los precios en los mercados de la Ciudad de México fluctuaban entre 40 y 70 pesos por kilo, mientras que actualmente se pueden encontrar entre 20 y 45 pesos, dependiendo del tipo de jitomate y su calidad.
La situación es similar en los supermercados, donde los precios han variado de 20 pesos a 78.50 pesos. Por ejemplo, en La Comer, el costo que antes alcanzaba los 98.50 pesos ha disminuido, aunque aún se considera elevado en comparación con los precios habituales entre 10 y 20 pesos por kilo. Virginia, ama de casa, expresa su alivio: “Ya bajó un poco, pero aún sigue caro”.
Diversos supermercados muestran una variedad de precios: en Walmart, el jitomate saladet está a 36.00 pesos; en Chedraui, el saladet a 34.90 pesos y el bola a 78.50 pesos; en Soriana, el saladet cuesta 46.00 pesos y el bola 69.90 pesos. La Comer ofrece el jitomate bola a 68.20 pesos y el saladet a 49.00 pesos, mientras que en las tiendas SuperISSSTE se puede adquirir el saladet a un precio sorprendentemente bajo de 19.90 pesos, según la sección “Quién es Quién en los Precios”.
El gobierno de México, bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum, está buscando implementar acuerdos para reducir aún más el precio del jitomate. Sheinbaum anunció que se reunirá con productores y comercializadores el 3 de junio para abordar el tema. El encarecimiento reciente del jitomate ha sido atribuido a una menor oferta en el mercado, en parte debido a la alta demanda de importaciones de Estados Unidos, que ha aumentado considerablemente debido a heladas en Florida que afectaron la producción esperada. Asimismo, en México se ha enfrentado a plagas que han afectado la cosecha del jitomate, resultando en una merma del producto disponible y, por ende, un aumento en su precio.
El esfuerzo del gobierno por estabilizar este mercado es crucial, ya que el jitomate es un alimento básico en la dieta de muchas familias mexicanas y su fluctuación de precios impacta directamente el presupuesto familiar. A partir de la información más reciente, los consumidores esperan que la intervención gubernamental ayude a mantener los precios accesibles y mejorar la disponibilidad del producto en el mercado.
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