Estados Unidos ha llevado a cabo un operativo militar en el golfo de Omán, donde interceptó y disparó contra un buque petrolero que intentaba navegar hacia Irán, en flagrante violación del bloqueo marítimo impuesto por Washington. Este evento, confirmado por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), ha tenido lugar en un contexto de crecientes tensiones en la región.
La operación se ejecutó el 6 de junio de 2026, cuando el buque M/T Marivex, registrado bajo la bandera de Palaos, fue interceptado en aguas internacionales. La decisión de atacar se tomó después de que la tripulación del petrolero ignorara las instrucciones de desvío emitidas por las fuerzas estadounidenses. Las autoridades indicaron que la intervención militar tenía como objetivo principal neutralizar la capacidad de navegación del barco, dado que se dirigía hacia un puerto en Irán a pesar del embargo vigente desde abril.
Un caza F/A-18 Super Hornet, operando desde el portaaviones USS Abraham Lincoln, lanzó una serie de municiones de precisión dirigidas a sectores críticos de la embarcación relacionados con su propulsión y sistemas de navegación. Esta acción, según CENTCOM, buscaba evitar que el Marivex pudiera continuar su trayecto hacia territorio iraní.
Las autoridades estadounidenses aclararon que, a pesar de que el buque no transportaba carga, la intervención era necesaria para hacer cumplir las restricciones comerciales que afectan a Irán, las cuales fueron implementadas por la administración del expresidente Donald Trump como parte de su estrategia para aumentar la presión sobre Teherán. Desde el inicio del bloqueo, un total de siete embarcaciones han sido inutilizadas o detenidas por las fuerzas estadounidenses, mientras que otras 134 modificaron su ruta tras recibir advertencias.
El golfo de Omán, un área crucial para el comercio internacional, conecta con el estrecho de Ormuz, por donde transita una significativa proporción del petróleo y gas destinados a mercados de Asia y Europa. Este incidente subraya la disposición de Estados Unidos a utilizar medios militares para controlar el tráfico marítimo en esta vital ruta, a pesar de que el gobierno estadounidense ha manifestado su intención de buscar una resolución negociada con Irán.
Mientras las operaciones continúan en la región, la tensión aumenta ante nuevos enfrentamientos entre Irán e Israel, lo que plantea la posibilidad de una escalada en el conflicto. A medida que las fuerzas estadounidenses mantienen su vigilancia en el área, el futuro del comercio marítimo y la estabilidad regional penden de un delicado equilibrio.
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