Estados Unidos destinará 40 millones de dólares al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), ubicado en el Estado de México, según informó el embajador estadounidense Ronald Johnson. Esta inversión, anunciada en un comunicado de la Embajada, subraya la importancia de proteger las cadenas de suministro y promover la innovación en la ciencia de cultivos, como prioridades centrales del gobierno estadounidense.
El CIMMYT, establecido hace aproximadamente 60 años a través de una iniciativa apoyada por el Gobierno mexicano y la Fundación Rockefeller, se ha dedicado a transformar la productividad agrícola en más de 50 países. Como el único organismo internacional de investigación agrícola en México, su misión se enfoca en el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.
La colaboración entre Estados Unidos y México en el ámbito agrícola busca generar beneficios tangibles para la población de ambos países. La Embajada subraya que esta asociación contribuye al acceso a variedades mejoradas de trigo, que son más resistentes a plagas y fenómenos climáticos extremos, mientras se protege la biodiversidad del maíz mexicano y se fomenta el uso de mejores prácticas agronómicas para reducir la dependencia de fertilizantes.
El CIMMYT ha centrado sus esfuerzos en la mejora de la producción de semillas de maíz y trigo, aspectos fundamentales para enfrentar los retos del cambio climático. Su rica colección genética incluye alrededor de 30,000 variedades de maíz y más de 130,000 de trigo. Esta riqueza genética ha tenido un impacto significativo, ya que cerca del 60% de la superficie sembrada de trigo en Estados Unidos se beneficia de variedades desarrolladas por el centro.
La producción de maíz ha sido un tema de creciente relevancia en México, especialmente tras el veto al maíz transgénico solicitado por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Aunque inicialmente se argumentó que esta restricción solo afectaría el consumo humano, la presión bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) llevó a una revisión de dicha normativa. En febrero de 2025, el país dio marcha atrás, permitiendo la importación de maíz transgénico y el uso de glifosato. Sin embargo, en la misma línea, se prohibió el cultivo de maíz transgénico y el maíz nativo fue reconocido como un elemento esencial de la identidad nacional.
A medida que avanza esta cooperación, ambas naciones continúan comprometidas con la innovación en sus sistemas alimentarios, lo que no solo busca fortalecer su relación bilateral, sino también asegurar un futuro más estable y sostenible para la región.
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