Estados Unidos se erige como un salvavidas para México en el ámbito energético, ofreciendo gas natural que podría ser crucial para estabilizar las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La interdependencia entre ambos países es cada vez más evidente, con el gas natural como el nuevo eje del desarrollo energético en México.
Cada vez que un ciudadano carga su celular, ese voltaje proviene de una turbina en la que el gas natural, inyectado por la CFE o sus proveedores, juega un papel central. Este combustible, que a principios de marzo de 2026 se cotizaba alrededor de 3 dólares por millón de BTU, sorprende por su bajo precio frente a los picos históricos que, en otras ocasiones, han superado los 15 dólares.
La fuerte presencia de conflictos internacionales, como la guerra en Irán y ataques en el estrecho de Ormuz, no han elevado tanto los precios como se esperaba, gracias en gran parte al auge del gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos. El país del norte ha visto inversiones masivas en terminales de exportación en los últimos diez años, convirtiéndose en el mayor exportador global, lo que ha alterado el equilibrio energético mundial tradicionalmente centrado en los países árabes.
Se estima que cerca de 100 mil millones de dólares han sido invertidos en el desarrollo del shale gas, particularmente en las reservas cercanas a la frontera con México. Proyectos como el de Cheniere, que ha inyectado 50 mil millones de dólares en infraestructura, son ejemplos de cómo esta transformación está en marcha. Desde 2016, la capacidad de exportación estadounidense ha crecido con ocho terminales que transportan unos 15 mil millones de pies cúbicos diarios.
Esta situación ha aportado estabilidad a los mercados globales y ha reducido la dependencia de Europa del gas ruso, especialmente tras la invasión de Ucrania. Sin embargo, también plantea un reto: competencia creciente por el gas a medida que más países se convierten en clientes de Estados Unidos.
La CFE, que enfrenta una deuda de 483 mil millones de pesos (aproximadamente 25 mil millones de dólares) y un aumento en los pagos a proveedores, se enfrenta a un dilema: cada peso cuenta y los costos altos de gas no son una opción viable. La necesidad de asegurar un suministro de gas asequible cobran fuerza, lo que explica el renovado interés del gobierno de Claudia Sheinbaum por impulsar la producción de gas natural en México mediante técnicas como el fracking.
La próxima etapa de la energía mexicana dependerá de decisiones estratégicas y de la evolución del mercado del gas natural, alineando sus necesidades con la realidad global. El futuro energético de México podría estar en juego, y el tiempo para actuar es ahora.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/03/Debut-de-Antonin-Tron-en-Balmain-75x75.png)
