Las fuerzas rusas han avanzado notablemente, posicionando unidades a menos de cinco kilómetros de Kramatorsk, un bastión estratégico para Ucrania en el Donbás. Este aumento en la presión militar sigue a las órdenes del jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, Valeri Guerásimov, quien supervisó estas operaciones y evidenció la concentración de fuego de artillería sobre las posiciones defensivas ucranianas.
Guerásimov visitó un puesto de mando de la agrupación militar Zapad y confirmó la ocupación de Oleksievo-Druzhkivka, un punto clave en el avance hacia Druzhkivka, considerado la puerta de entrada sur a Kramatorsk. La captura de Piskunivka, a 15 kilómetros al este de Sloviansk, subraya el cerco creciente sobre los núcleos de resistencia ucraniana. Según el mando ruso, la resistencia ucraniana ha disminuido significativamente en Krasni Limán, lo que facilitaría avances hacia Sloviansk, donde se encuentran otros importantes refuerzos ucranianos.
Desde Kiev, sin embargo, las autoridades han declarado que el ejército ruso no ha logrado tomar completamente Kostiantínivka. Esto es crucial, ya que impide el avance ruso hacia el norte de la provincia de Donetsk, donde Ucrania ha mantenido bajo control menos de una quinta parte del territorio.
A medida que las ofensivas rusas avanzan en el este, Ucrania ha intensificado su respuesta, implementando ataques de largo alcance en zonas ocupadas y en territorio ruso. El presidente Volodimir Zelensky ha informado sobre bombardeos a instalaciones logísticas en las regiones de Moscú y Tambov—más de 500 kilómetros del frente—y a una refinería cerca de la capital rusa. Zelensky destacó que estos objetivos suministraban componentes cruciales para la fabricación de drones y equipos de navegación.
Imágenes recientes muestran columnas de humo negro emergiendo de un depósito de petróleo en Noginsk, a unos 50 kilómetros del Kremlin, como resultado de un ataque atribuido a drones ucranianos. El alcalde de Moscú, Sergey Sobyanin, reportó que más de 370 drones fueron lanzados contra la región, de los cuales 64 fueron interceptados en las cercanías de la ciudad. Adicionalmente, el Estado Mayor ucraniano ha confirmado un ataque a la refinería de petróleo Yanos en Yaroslavl, que ha causado un incendio significativo y afectado una planta esencial para el suministro de combustible.
Este asalto a las infraestructuras energéticas rusas busca limitar las capacidades operativas del Kremlin y forzar una eventual negociación. De acuerdo con analistas, las tasas de procesamiento de crudo en Rusia han caído a mínimos históricos, provocando una escasez que está complicando la situación interna de su economía.
En el ámbito político, se ha señalado que el presidente ruso, Vladímir Putin, no muestra interés en reiniciar negociaciones de paz con Ucrania hasta que no se complete la ocupación total del Donbás. El Kremlin ha reafirmado sus exigencias en torno al retiro de las fuerzas ucranianas de Donetsk y ha amenazado con extender su control hacia el norte si continúan los ataques ucranianos.
Este contexto dinâmico en el frente de guerra resalta no solo la complejidad del conflicto, sino también las implicaciones geopolíticas que siguen evolucionando en la región.
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