En el vibrante panorama del teatro independiente de la Ciudad de México, una obra se destaca por su audaz exploración de la espiritualidad y el erotismo homosexual: “Tres, dos, uno o La trinidad del amor homosexual”, escrita y dirigida por Alejandro Massa Varela. Esta propuesta no solo busca desafiar tabúes, sino también presentar una ontología del afecto, considerando el amor como una entidad autónoma, una tercera persona que habita entre dos.
La representación, actualmente en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM, ofrece un viaje de 60 minutos, dividido en quince escenas, que desafía las convenciones temporales y espaciales mediante un realismo mágico profundamente íntimo. La historia sigue a dos jóvenes estudiantes de Teología, Emmanuel (Ema), un gay sensible y solitario interpretado por Hazel González, y Eduardo (Di), un joven que lidia con su posible vocación religiosa, encarnado por Mauricio Popoca. Lo que comienza como una amistad universitaria pronto se convierte en un campo de batalla espiritual cuando Ema empieza a ver el amor romántico como un reflejo de la Trinidad cristiana. En esta narrativa, el Espíritu Santo toma una forma tangible, encarnada por Axel Tapia, quien se presenta como un joven andrógino, fusionando elementos de la cultura visual contemporánea, como el manga y el anime.
La estética de la obra enfatiza la “contundencia del diálogo” sobre la opulencia técnica. Massa Varela utiliza objetos cotidianos que se transforman en símbolos de seguridad infantil o anclas de conflictos psicológicos, mientras que la banda sonora, una mezcla ecléctica de géneros, establece un ambiente que combina lo sagrado con la cultura pop japonesa. Esta fusión resalta la tesis central: lo divino puede encontrarse tanto en un himno litúrgico como en elementos de la cultura visual actual.
A lo largo de la obra, temas complejos como el rechazo familiar, la soledad del cruising y el trauma del abuso sexual son abordados sin esquivar la oscuridad. Sin embargo, el tono invita a la empatía y al reconocimiento del amor como un ente autónomo. La experiencia se describe como un flujo de conciencia, donde el diálogo interior se entrelaza con interacciones con un “Dios” que actúa como un consejero entrometido. En este contexto, la frase japonesa “taiyō no nioi ga suru” (hueles como el sol) simboliza una proximidad física y espiritual, recordando que el amor es, en última instancia, una unión.
La temporada de “Tres, dos, uno” se llevará a cabo en varios puntos de la capital, brindando múltiples oportunidades para que el público se involucre en esta reflexión sobre la fe y el deseo. Las presentaciones están programadas para los siguientes lugares:
- Radio UNAM (Sala Julián Carrillo): Martes 21 y 28 de abril. Cooperación voluntaria.
- Somos Voces (Zona Rosa): Función especial el jueves 7 de mayo (Niza 23, Col. Juárez).
- El77 Centro Cultural Autogestivo: Todos los martes de mayo (12, 19 y 26) en Abraham González 77, Col. Juárez.
Con esta obra, Massa Varela y su elenco, compuesto por Hazel González, Mauricio Popoca y Axel Tapia, invitan al público a reflexionar sobre el amor en sus múltiples formas, sugiriendo que en el entrelazamiento de lo humano y lo divino, reside la verdadera esencia del afecto.
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