El dilatado proceso contra la organización criminal Guerreros Unidos en Chicago podría serle útil finalmente a los investigadores del caso Ayotzinapa en México. Este lunes, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado que el Gobierno de Estados Unidos le ha enviado parte de un expediente relacionado con el caso, después de la conversación que el mandatario sostuvo con la vicepresidenta del país vecino, Kamala Harris, el 7 de mayo. “Ya me mandó parte del expediente y están por enviarnos esta semana el resto. No puedo decir más”, ha dicho.
López Obrador ha evitado dar detalles del documento, pero los informes que elaboraron sobre el caso los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dan pistas sobre su naturaleza. Uno de los puntos por aclarar del ataque contra los normalistas siempre ha sido el motivo, las razones que condujeron a policías de varios municipios y al grupo criminal Guerreros Unidos a lanzarse contra ellos. Tesis por probar, los expertos de la CIDH han apuntado a los autobuses que transportaban a los estudiantes, planteamiento que enlaza con el proceso que sigue a Fiscalía de Estados Unidos contra Guerreros Unidos en Illinois.
El 26 de septiembre de 2014, unos 80 normalistas de la escuela rural de Ayotzinapa, en el Estado de Guerrero, se desplazaron a Iguala a tomar autobuses para viajar, días más tarde, a Ciudad de México. Su idea era participar en los actos conmemorativos por la matanza de Tlatelolco, en la capital. Una vez en Iguala, los estudiantes acudieron a la terminal de autobuses. Salieron de allí en cinco vehículos, cuatro por la puerta principal y uno por la trasera. El ataque inició poco después en las calles del municipio.
Para los expertos de la CIDH, la intención de policías y criminales habría sido parar los autobuses. En el primer informe, publicado en septiembre de 2015, escribieron: “Los ataques muestran que el objetivo de la acción estuvo dirigido a no dejar salir los autobuses de Iguala (…) Cuando ya habían salido de la ciudad, a no dejar que siguieran su camino y cuando parecía que [ya se habían escapado, evitar que] siguieran huyendo”. Ya desde entonces, los expertos plantearon la idea de que los autobuses podrían haber sido transportes camuflados de heroína, organizados por Guerreros Unidos. De acuerdo a esta teoría, el ataque trascendía a toda motivación política y apuntaría en realidad a razones económicas.
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