En la reciente inauguración del III Foro de Museos, en la 37ª Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH) en el Museo Nacional de Antropología, se discutió un tema crucial: la no neutralidad de los museos y su responsabilidad ética en la representación social. Este foro, que se llevará a cabo hasta el 23 de agosto, abordó la necesaria transformación en la función de los museos, destacando que no basta con conservar y exponer objetos; es vital considerar las relaciones que establecen con las comunidades que rodean dicho patrimonio.
José Luis Perea González, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), enfatizó que los museos no solo seleccionan y presentan historias, sino que tienen el poder de influir en cómo una sociedad se percibe a sí misma. Durante tiempos de fragmentación social, la función de los museos puede ampliarse para convertirse en espacios de encuentro basados en evidencias y relatos compartidos. La propuesta es que el conocimiento especializado de los museos dialogue con el saber de las comunidades, convirtiéndolas en participantes activas en la interpretación de su patrimonio.
En esa línea, Vanessa De Britto Maluf, coordinadora de proyectos de Ibermuseos, presentó la ponencia “Cuidar lo que nos une: Ibermuseos y la gestión del riesgo al patrimonio como práctica de cooperación.” Maluf argumentó que, en un contexto global marcado por conflictos y desastres, la protección del patrimonio requiere una colaboración efectiva que fortalezca las capacidades colectivas. La pregunta ya no es solo qué pasa cuando un museo pierde un objeto, sino qué significados tiene para la comunidad. Este enfoque propone superar la relación vertical y fomentar mecanismos de corresponsabilidad.
Ibermuseos ha implementado herramientas de diagnóstico, capacitación y cooperación para que los museos puedan identificar riesgos y establecer protocolos de protección. No todos los museos tienen las mismas capacidades para anticipar estos riesgos, y es en esta cooperación donde se pueden compensar estas disparidades, creando redes de confianza entre instituciones.
Un aspecto interesante que se destacó fue el reconocimiento a profesionales del ámbito museístico, quienes muchas veces trabajan en la sombra, realizando tareas como la investigación, curaduría y conservación. Rosa María Franco, directora técnica de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, subrayó que los procesos museísticos son dinámicos y no lineales; estos necesitan alimentar constantemente la forma en que se narra el patrimonio. Martha Quintanar, subdirectora de Inventarios del Patrimonio Cultural, mencionó que aunque gran parte del trabajo administrativo puede no ser visible, su importancia es fundamental para el éxito de cualquier exposición.
Este foro resalta que, para que un museo se convierta en un espacio de participación y diálogo, es esencial reconocer no solo su papel en la preservación del patrimonio, sino también la importancia de construir redes colaborativas entre profesionales, disciplinas e instituciones. En un mundo en constante cambio, los museos tienen la oportunidad de transformarse en verdaderas plataformas de inclusión y reflexión comunitaria.
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