El oro, ese metal precioso que ha sostenido su valía a través de los siglos, experimentó un leve aumento el pasado viernes, aunque lamentablemente no logró evitar su primera pérdida semanal en cinco semanas. Con inquietantes ecos de inflación y la incertidumbre latente en la guerra entre Estados Unidos e Irán, los mercados se mantienen al borde de sus asientos, esperando cualquier giro en la situación.
El precio del oro al contado se elevó un 0.33%, alcanzando los 4,709.25 dólares por onza, después de un inicio de sesión donde había crecido más del 1%. Sin embargo, en el balance semanal, el metal dorado cayó un 2.51%. En el sector de los futuros, el oro estadounidense con entrega en junio cerró un 0.4% más alto, fijando su precio en 4,740.90 dólares.
En el centro de esta turbulencia se encuentra el conflicto en Medio Oriente. A pesar de que los ataques militares han disminuido, el Estrecho de Ormuz sigue cerrado, lo que provoca que los inversionistas se vean obligados a especular ante cada declaración del presidente estadounidense, Donald Trump. Giovanni Staunovo, analista de UBS, explica que el reciente descenso del oro se debe principalmente al aumento del precio del petróleo, así como a las crecientes expectativas de tasas de interés más elevadas, un dólar fuerte y un incremento en los rendimientos, todos factores que están interrelacionados.
Por otro lado, la plata, el platino y el paladio se comportaron de manera positiva, con la plata al contado subiendo un 0.33% a 75.70 dólares la onza, el platino creciendo un 0.5% a 2,015.98 dólares y el paladio ganando un 2.2% hasta llegar a 1,499.75 dólares.
En cuanto a los metales industriales, la situación fue mixta. El cobre, en la Bolsa de Metales de Londres, experimentó una caída del 0.27% a 13,313.85 dólares la tonelada. Este descenso se atribuye a la preocupación por el cierre prolongado del Estrecho, aunque las pérdidas se vieron moderadas debido a reportes sobre la reanudación de las conversaciones de paz en la región. El níquel, en cambio, logró un incremento del 2.26%, alcanzando 19,113.75 dólares; el aluminio cayó un 0.46% a 3,603 dólares por tonelada, mientras que el zinc y el plomo lograron pequeñas ganancias del 0.39% y el 0.24%, respectivamente.
Con estos vaivenes, los inversores continúan atentos, sopesando cada nueva noticia y análisis, con el ojo puesto en cómo estos factores globales pueden influir en el futuro de los metales preciosos e industriales.
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