El papa León XIV concluyó su notable visita a Francia el 28 de septiembre de 2026, tras un intenso recorrido de cuatro días enfocado en la relevancia de la unidad europea. Su discurso final en Metz, una ciudad situada en el noreste del país, fue un poderoso recordatorio de las raíces de Europa y la necesidad de cohesión en un continente que ha sido testigo de conflictos devastadores, especialmente entre Francia y Alemania.
León XIV, el primer papa estadounidense en la historia, destacó el futuro de Europa en el contexto de la creciente tensión política, especialmente con las inminentes elecciones presidenciales en Francia. El presidente Emmanuel Macron también estuvo presente y se esperó una considerable participación de líderes europeos, lo que dotó de un carácter político significativo a la visita. La elección de Metz como escenario fue especialmente simbólica; esta localidad ha sido marcada por tres guerras, incluidas las dos guerras mundiales, y se vincula a Robert Schuman, uno de los artífices de la integración europea.
Durante su discurso, el papa abordó la urgencia de superar las divisiones nacionalistas y promover la paz en la región, especialmente en un momento en que el conflicto entre Rusia y Ucrania sigue presente. En un continente donde la unidad parece tambalearse, su mensaje es de particular relevancia al invitar a la Unión Europea a redoblar esfuerzos por la conciliación.
El viaje, que comenzó en París y continuó hacia Lourdes, atrajo a más de 1.3 millones de fieles. La manifestación más significativa del evento tuvo lugar en los Campos Elíseos, donde el papa recorrió las calles en su papamóvil ante una multitud de aproximadamente 800,000 personas. La intensidad de las celebraciones en torno a esta visita se reflejó en la ocupación hotelera y el incremento de reservas en restaurantes locales, lo que testimonia el entusiasmo de los habitantes.
El operativo de seguridad fue igualmente notable, incluyendo revisiones exhaustivas de la catedral de Metz, lo que refleja la importancia que se le atribuyó a este evento. A medida que la visita avanzaba, el papa también conversó con migrantes y víctimas de abusos, reiterando su compromiso con la paz social y su disposición para discutir temas críticos como la muerte asistida, tema que ha cobrado relevancia en la sociedad francesa.
Arzobispo Philippe Ballot destacó el significado simbólico de los actos en Metz, mientras que León XIV reiteró su llamado a que Europa funcione como un baluarte contra las potencias mundiales. En medio de un panorama social complejo, marcado por el resurgimiento de movimientos nacionalistas, su demanda de unidad y paz resuena profundamente.
Este viaje no solo fue una oportunidad para que el papa reafirmara su mensaje sobre la convivencia, sino también para establecer una conexión emocional con los ciudadanos, ofreciendo una visión de esperanza y reconexión en tiempos inciertos. La visita concluyó con un viaje al corazón espiritual de Francia, iluminando una vez más el papel fundamental que la Iglesia pretende jugar en los desafíos contemporáneos.
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