La Cámara de Representantes del Parlamento marroquí aprobó este martes por 61 votos a favor y 21 en contra el uso industrial y terapéutico del cannabis. La iniciativa, que había partido en febrero del ministerio del Interior, en plena consonancia con las directrices del Palacio Real, se ha aprobado en apenas cuatro meses. Y se ha hecho en tiempo récord, a pesar de la oposición de los diputados del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), el grupo con mayor representación en el Parlamento.
Las autoridades del mayor productor mundial de cannabis no quieren desaprovechar lo que consideran una gran oportunidad en el mercado mundial del uso terapéutico. Los estudios de viabilidad que presentó el Ministerio del Interior en su día cuentan con un crecimiento anual del 30% en el mundo y del 60% en Europa.
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El ministro del Interior, Abdeluafi Laftit, ya advirtió el 29 de abril ante los diputados en el Parlamento: “El objetivo es ir aprisa, porque ya vamos con retraso”. Una vez que este proyecto de ley llamado 13-21 sea publicado en el Boletín Oficial del Estado, algo que se tramitará en breve, Marruecos se sumará así a países como Canadá, —que permitió el uso medicinal en 2001—, Estados Unidos —donde es legal el uso terapéutico en 33 de sus 50 Estados—, Alemania —donde se compra con receta médica desde 2017— o Portugal, donde es posible adquirirlo en farmacias desde 2018. En España, el Congreso de los Diputados acaba de dar un primer paso para plantear una posible regulación del uso del cannabis con algunos fines medicinales. Con la reciente creación de una subcomisión que se compromete a elaborar una propuesta al respecto en el plazo de seis meses.


