A veces, los mensajes que nuestra mente intenta transmitir pueden traicionar nuestras verdaderas intenciones. Este fue el caso reciente de la presidenta Sheinbaum, quien declaró que “recuperar Mexicana de Aviación no es un capricho ideológico, sino una decisión estratégica”. Sin embargo, a una mirada más detallada, es evidente que, aunque se use la palabra “estratégica”, en realidad, hay más de capricho en esta afirmación.
A lo largo del sexenio que inició López Obrador, se ha perpetuado una serie de decisiones que han legado problemas complejos al actual gobierno. El sector del transporte aéreo es uno de los capítulos más críticos de esta historia. Los efectos de esos errores están ya a la vista. Mexicana de Aviación es solo un pequeño fragmento de un rompecabezas más amplio. Lo que realmente se ha perdido, más allá de los gastos fiscales, es la oportunidad de posicionarnos como líderes en la región. Países como Colombia han avanzado a pasos agigantados, tomando la delantera en la aviación regional.
Pocos años atrás, la cancelación del aeropuerto de Texcoco fue presentada como una decisión “estratégica”. Sin embargo, hoy ese proyecto se ha convertido en una sombra que se cierne sobre el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, que en 2024 no solo superó al de la Ciudad de México en volumen de pasajeros, sino que también destacó una oportunidad perdida que ahora nos cuesta caro. El Dorado, con 45.8 millones de pasajeros y un crecimiento del 16 % respecto a 2023, se ha convertido en el aeropuerto más transitado de América Latina, mientras que nuestra infraestructura se ha quedado atrás.
Este liderazgo colombiano no es fruto de la casualidad; es el resultado de decisiones a largo plazo, inversiones estratégicas y un modelo de concesiones bien diseñado. En contraste, México parece haberse decidido por un enfoque más nacionalista y estatista, lo que le ha costado oportunidades valiosas.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) movilizó 45.36 millones de pasajeros en 2024, lo que representa un descenso del 6.3 %. Aunque se suma el movimiento del Aeropuerto Felipe Ángeles y Toluca, el problema de fondo persiste: la falta de infraestructura moderna y una solución integral para la saturación del tráfico aéreo. Aunque el Felipe Ángeles ha demostrado cierta capacidad en carga, no ha logrado un rendimiento competitivo en el sector de pasajeros.
Texcoco fue diseñado para atender hasta 75 millones de pasajeros y convertirse en un importante nodo logístico para la región. La justificación de su cancelación se basó en razones de corrupción, preocupaciones ambientales y costos. Sin embargo, hoy esos costos parecen menores frente al estancamiento que enfrentamos. Mientras otros países avanzan, nosotros seguimos lidiando con improvisaciones.
El Dorado se perfila claramente como el futuro hub de América Latina, mientras el recuerdo de Texcoco resuena como un recordatorio de que perder una pista is igual a perder un futuro prometedor en el transporte aéreo. En este contexto, la presidenta continúa defendiendo las decisiones de su predecesor, lo que limita su capacidad de actuar de forma autónoma. Ha llegado el momento en que reconsiderar proyectos como Texcoco y alejarse del enfoque estatista podrían haber sido pasos más acertados.
Es importante notar que estas apreciaciones y datos corresponden a la fecha de publicación original, el 2 de julio de 2025, y la situación en el sector puede haber evolucionado desde entonces. La narrativa actual de la aviación en México es un testimonio de lo que puede suceder cuando las oportunidades son mal gestionadas.
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