Siguiendo las conclusiones de un informe elaborado por el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI, en sus siglas en inglés) británico que considera que, con la evidencia existente, el balance riesgo-beneficio de hacerlo no es favorable.
El documento compara dos escenarios. El primero tiene en cuenta las consecuencias que supondrá para la salud de los menores no vacunarles y también las consecuencias que esto tendrá para el resto de la población por la mayor circulación del virus que propician las bolsas de población no inmunizadas. El segundo valora los previsibles efectos secundarios que tendría pincharles con vacunas ARN mensajero, ya que la de Pfizer-BioNTech es la única inmunización autorizada hasta la fecha en menores de edad.
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Con esta decisión, la sanidad británica toma una senda distinta a la del resto de países europeos y reabre el debate sobre si es necesario vacunar a un grupo que casi siempre cursa la infección de forma asintomática o muy leve, pero que puede contribuir a un incremento de la circulación del virus y facilitar que este alcance a otros grupos más vulnerables, además de incrementar las probabilidades de que surjan nuevas variantes más virulentas o menos sensibles a las vacunas.
La mayoría de los expertos consultados se muestran partidarios de vacunar a los adolescentes. Quique Bassat, epidemiólogo e investigador ICREA en el Instituto ISGlobal (Barcelona), afirma que “antes de la quinta ola podía tener algunas dudas, pero viendo la dimensión que ha cogido, las hospitalizaciones en este grupo y las secuelas que pueden dejar algunas infecciones también en menores, creo que es necesario hacerlo”, afirma.
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Federico Martinón-Torres, jefe de servicio de pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, comparte en cambio las líneas generales del estudio. “Es cierto que estos trabajos se hacen con la evidencia disponible en cada momento y no son directamente extrapolables. Pero sí sabemos que el beneficio que obtiene un joven al vacunarse es mucho menor que un adulto. También que son más los adultos que contagian a los menores que al revés. Por tanto, tenemos que mantener el foco en la vacunación de la población adulta y, llegado el momento, tomar la decisión con la evidencia disponible, que es lo que ha hecho el JCVI”, afirma.
El Ministerio de Sanidad explica que la octava actualización de la Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España prevé vacunar a los jóvenes de 12 a 19 años (casi cuatro millones de personas) a medida que avance la campaña y se complete la inmunización de las personas de mayor edad. Aunque con la actual situación epidemiológica algunas comunidades han acelerado la vacunación de grupos de edad cada vez más jóvenes, será previsiblemente en septiembre cuando se desarrolle el grueso de la vacunación de los adolescentes. Los expertos consideran que hasta entonces, momento que coincidirá con el inicio del curso escolar, habrá que estar atentos a las nuevas evidencias que surjan para adaptar la estrategia.


