Casi nadie lo vio venir. A comienzos de 2025, tanto el Banco de México (Banxico) como las instituciones de Wall Street preveían un debilitamiento del peso mexicano hasta cerca de 21 unidades por dólar. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente, y el peso logró apreciarse por debajo de las 17 unidades, convirtiéndose en una de las monedas de mercados emergentes con mejor desempeño, a pesar de enfrentar un crecimiento económico débil y tensiones comerciales con Estados Unidos.
Este inesperado repunte ha reavivado las conversaciones en torno al fenómeno denominado “superpeso”. Para una economía que envía más del 80% de sus exportaciones a Estados Unidos, una moneda más fuerte se presenta como una bendición a medias, ya que empieza a afectar los márgenes de algunos exportadores.
¿Qué ha llevado a tal aprecio del peso? Con un avance cercano al 20% frente al dólar desde enero de 2025, el peso se ha beneficiado en gran medida de un dólar relativamente débil. En el transcurso de 2025, el dólar perdió más del 10% de su valor frente a una cesta de las principales divisas, estabilizándose en los meses posteriores. Otras fuerzas que respaldan la moneda mexicana incluyen las entradas capitalizadas por operaciones de “carry trade”, donde los inversionistas se sienten atraídos por las tasas de interés elevadas en México, así como su mercado líquido y la accesibilidad a activos locales, desde acciones hasta bonos. Además, el auge global en inteligencia artificial ha puesto a México como un beneficiario, con exportaciones de servidores informáticos alcanzando casi 83 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026.
Sin embargo, esta apreciación del peso no ha estado exenta de desafíos. Empresas como Grupo Bimbo y Carso han reportado que la fortaleza de la moneda impactó negativamente su desempeño. Valeria Moy, directora del Instituto Mexicano para la Competitividad, advirtió que este fenómeno se convierte en un tema delicado para muchas firmas, especialmente aquellas dependientes de un único mercado como el estadounidense. A pesar de esto, las exportaciones en términos generales siguen creciendo de manera impresionante.
A medida que el perfil inversor se transforma, algunos analistas han señalado que muchos inversionistas de larga duración se mantienen al margen, mientras que han proliferado los que operan con dinero rápido, tales como fondos de cobertura. Esta dinámica podría potenciar la inestabilidad del peso, especialmente si los inversionistas deciden deshacer sus posiciones largas.
Con el telón de fondo de la incertidumbre en la política comercial entre México y Estados Unidos, y ante las revisiones anuales del Tratado entre ambos países y Canadá, el futuro del “superpeso” se perfila incierto. La continua evaluación de la relación comercial será clave, al igual que la capacidad del país para adaptarse a los constantes vaivenes del mercado global.
Así, mientras algunos ganan, otros tienen que adaptarse a un entorno que, aunque promete beneficios, no está exento de riesgos.
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