México se encuentra ante un momento inédito en su historia económica: por primera vez desde que se tienen registros en 1980, el país reportó un saldo negativo de llegadas de Inversión Extranjera Directa (IED) durante un trimestre. En el cuarto trimestre de 2025, se contabilizó una salida neta de 5,026 millones de dólares, según la Secretaría de Economía.
Este fenómeno resulta sorprendente, ya que los datos anteriores reflejaban una trayectoria positiva en la captación de inversiones. El saldo negativo implica que, de octubre a diciembre de 2025, los inversionistas extranjeros retiraron del país más de 5,000 millones de dólares en inversiones productivas. La Secretaría de Economía aclaró que esta desinversión no se debió a cancelaciones de inversiones, sino que estuvo asociada principalmente a pagos de dividendos y operaciones financieras de empresas mexicanas con sus filiales en el exterior.
A pesar de este contratiempo, el saldo total de IED en 2025 se mantuvo en un nivel relativamente saludable: 40,871 millones de dólares. Este monto se alcanza al sumar 24,412 millones de dólares en el primer trimestre, 13,756 millones en el segundo y 7,729 millones en el tercer trimestre, menos la desinversión del cuarto. Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, subrayó que, si bien se registró esta salida, es importante recordar que la captación anual se mantuvo robusta.
Los analistas de Monex, Janneth Quiroz y Rosa Rubio, resaltaron la resiliencia de la economía mexicana en la atracción de capital nuevo, incluso en un clima comercial que presenta desafíos. Para 2026, pronostican que la evolución económica del país seguirá marcada por las políticas comerciales de Estados Unidos y por una moderación en las actividades industriales. A pesar de la dinámica positiva en el sector externo, persisten síntomas de un bajo dinamismo en la economía interna, sugiriendo un ambiente de crecimiento limitado y dependiente del comercio exterior.
La IED, entendida como el capital destinado a empresas ya establecidas o a nuevas actividades productivas, juega un papel crucial en el desarrollo económico de México. Promueve la creación de empleo, fortalece la competencia y contribuye a la modernización de la infraestructura y la tecnología del país. Este tipo de inversión es especialmente importante en sectores estratégicos como la manufactura, donde hacen vida industrias clave como la automotriz y las energías renovables.
En el contexto de la inversión total, al restar la inversión de mexicanos en el extranjero, se reporta que la inversión directa en México fue de 31,797 millones de dólares en 2025, una disminución del 2% respecto al año anterior, siendo esta la primera baja en la inversión “neta” desde 2022. La metodología de seguimiento de la IED en México, conforme a estándares internacionales, es determinada por organismos como la OCDE y el FMI.
Este panorama económico, aunque marcado por un saldo negativo en un trimestre, refleja la complejidad y las variaciones que enfrenta México en su camino hacia la modernización y el crecimiento sustentable en un contexto global cada vez más dinámico.
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