En Bulgaria, el fentanilo ha irrumpido con una fuerza devastadora, causando la muerte de más de un centenar de personas en solo dos años. Entre 2024 y 2025, se registraron 118 fallecimientos atribuidos a esta potente droga, que muestra un nivel de letalidad alarmante ya que su efectos pueden desencadenarse con una dosis mínima en miligramos.
Las autoridades y expertos en crimen organizado advierten sobre la posibilidad de que la cifra real de muertes sea aún mayor, dada la dificultad para detectar el opioide en las autopsias. El fenómeno se ha visto exacerbado por el hecho de que el fentanilo, a menudo, aparece mezclado con otras drogas como heroína o cocaína, lo que aumenta el riesgo de sobredosis fatales.
En las calles de Sofía y otras ciudades búlgaras, el fentanilo ha dejado su huella. Las autopsias a menudo solo documentan paros cardíacos o insuficiencias respiratorias sin identificar la sustancia química específica responsable de estas muertes trágicas. Tihomir Bezlov, un especialista en crimen organizado, señala que solo una docena de cristales, equivalentes a 15 granos de sal, son suficientes para que el fentanilo sea mortal. Georgi Momekov, decano de Farmacia en la Universidad Médica de Sofía, asegura que un kilogramo de fentanilo podría acabar con la vida de medio millón de personas si se distribuyera en dosis letales.
Desarrollado en la década de 1960 para el tratamiento del dolor en pacientes con enfermedades graves, el fentanilo ha migrado de los hospitales a los circuitos delictivos. Actualmente, se produce en laboratorios clandestinos y circula como polvo, dificultando el cálculo de dosis y aumentando exponencialmente el riesgo de sobredosis.
El coste de esta droga en el mercado negro es sorprendentemente bajo: alrededor de 12.000 euros por kilogramo. Esta cifra permite a los traficantes generar hasta 100.000 dosis, lo que la hace mucho más rentable que la heroína. Con márgenes de dosis mínimos y alta rentabilidad, el tráfico de fentanilo se ha vuelto cada vez más atractivo para los delincuentes.
El origen del fentanilo en Bulgaria sigue siendo incierto. Bezlov sugiere que algunas partidas podrían provenir de productos médicos, mientras que otras llegan en cargamentos desde China o México. También existe la posibilidad de que químicos locales estén produciendo el opioide con precursores importados, principalmente de China. Bulgaria, debido a su ubicación en la ruta de la heroína hacia Europa, ha visto un cambio en su mercado de drogas. La reciente escasez de heroína, tras el regreso de los talibanes al poder en Afganistán, ha llevado a los narcotraficantes a recurrir al fentanilo como una alternativa.
La crisis sanitaria y social provocada por esta situación ha puesto a prueba a las autoridades búlgaras. Yulia Georgieva, directora de un centro de apoyo a personas con adicciones, destaca la facilidad de acceso al fentanilo y la escasez de recursos para lidiar con esta emergencia. Las organizaciones sociales han demandado la implementación de programas de prevención, financiamiento para reducción de daños, como el intercambio de jeringuillas usadas, y la necesidad de mejorar el acceso a la naloxona, el único antídoto que puede revertir una sobredosis si se administra a tiempo.
El fentanilo es aproximadamente de 80 a 100 veces más potente que la morfina. Este opioide afecta los receptores del sistema nervioso central, y su combinación con otras drogas puede aumentar considerablemente el riesgo de muerte por depresión respiratoria. La dosis letal se estima en tan solo 2 mg, una cantidad que fácilmente puede ser equivalente a la punta de un lápiz.
El impacto del fentanilo no es un fenómeno exclusivo de Bulgaria. En toda Europa y Estados Unidos, miles de muertes han sido reportadas debido al consumo de variaciones ilegales de esta sustancia, muchas veces mezcladas con heroína sin que los consumidores sean conscientes del peligro que enfrentan. Según datos de la Agencia Europea de Drogas, la forma ilegal del fentanilo y sus análogos, como el carfentanilo, presentan un potencial de letalidad aún más alto, debido a sus estrechos márgenes de seguridad.
La situación en Bulgaria, con el fentanilo a la vanguardia de la crisis de drogas, plantea serios desafíos tanto a las autoridades de salud como a los responsables del orden público, quienes deben trabajar de manera conjunta para enfrentar esta creciente amenaza.
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