En un mundo cada vez más competitivo, México se posiciona como un destino atractivo para la manufactura, gracias a su proximidad con el mayor mercado del mundo. Tamar Dor-Ner, CEO de Bain & Company para las Américas, destaca los factores que hacen al país un líder en este sector. Más allá de los salarios, su posición geográfica, el desarrollo del sector industrial y la disponibilidad de talento son elementos destacados. La capacidad de coordinarse con ciudades de Estados Unidos, gracias a un huso horario similar, añade valor.
Sin embargo, Dor-Ner también señala que contar con ventajas no garantiza el éxito. Es imperativo que se aborden los retos estructurales en infraestructura, energía y acceso al agua para aprovechar al máximo estas oportunidades. Este contexto se agudiza con la revisión del T-MEC, que se espera influya considerablemente en la competitividad del país. Carlos Martínez, director de Bain en México, apunta que la falta de información clara está llevando a muchas empresas a posponer decisiones de inversión.
No obstante, México tiene una probada capacidad de resiliencia. Martínez menciona que a pesar de un ambiente de incertidumbre, el crecimiento sigue presente. La oficina de Bain en México experimentó un aumento del 30% el año pasado y continúa creciendo en 2023, lo que refleja un interés sostenido en inversiones.
La estabilidad del tipo de cambio durante tiempos de negociación complicada es vista como un indicador positivo por los analistas. Esto sugiere que los mercados tienen expectativas optimistas sobre posibles resultados favorables. Sin embargo, la situación de seguridad también se erige como un factor determinante que puede afectar la inversión.
El sector automotriz ha sido el protagonista indiscutido de la manufactura en México durante las últimas tres décadas, pero ahora enfrenta un periodo de redefinición global. Tanto Dor-Ner como Martínez coinciden en que ningún sector podrá igualar la importancia histórica del automotriz en el corto plazo. A medida que se mira hacia el futuro, se anticipa una cartera más diversa, donde la tecnología, el sector farmacéutico y los servicios cobrarán protagonismo.
La inversión extranjera también juega un papel crucial en el trazado del rumbo económico del país. Martínez advierte que los flujos y destinos de estas inversiones influenciarán la velocidad y dirección de la transformación económica.
En comparación con Estados Unidos, México ha visto un rezago en su crecimiento. Sin embargo, Dor-Ner argumenta que esta divergencia es parte de un ciclo normal, vinculado en gran medida al auge del sector tecnológico en la economía estadounidense. Es probable que, con el tiempo, ambas economías vuelvan a correlacionarse positivamente, dado un aumento en los niveles de inversión extranjera.
La complejidad de la negociación del T-MEC, la emergencia de China como competidor y los rápidos cambios tecnológicos son factores que invitan a una reflexión profunda sobre el futuro de la manufactura en México. A pesar de estos desafíos, el país sigue siendo un atractivo imán para inversiones y sigue creciendo. La robótica y otras tecnologías emergentes no desplazarán la base manufacturera, ya que estas innovaciones requieren de un capital humano altamente capacitado, algo que México posee en abundancia.
Con una mezcla de talento técnico y expertise en distintas áreas, México tiene ante sí la oportunidad de consolidarse como una plataforma de producción y desarrollo en la región. La clave está en aprovechar las ventajas actuales y resolver los desafíos estructurales que aún persisten.
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