La serpiente coronada de roca es la serpiente más extraña de Norteamérica, y es que solo se conoce la existencia de 26 individuos de su tipo. Sin embargo, ha vuelto a aparecer, desafortunadamente sin vida, luego de ahogarse aparentemente con un ciempiés gigante.
Un excursionista del Parque Estatal de Arrecifes de Coral John Pennekamp de Cayo Largo, en los Cayos de Florida, fue quien encontró la serpiente muerta el pasado 28 de febrero.
Para asombro del visitante, el cadáver de la serpiente estaba congelado en el tiempo, asfixiándose sobre el cuerpo de un ciempiés gigante. Tras avisar a los guardas del parque del descubrimiento, la serpiente y el ciempiés fueron entregados a los científicos del Museo de Historia Natural de Florida, que estudiaron la pareja.
“Me quedé asombrado cuando vi las fotos por primera vez”, dice Coleman Sheehy, director de la colección de herpetología del Museo de Florida. “Es extremadamente raro encontrar ejemplares que hayan muerto mientras comían una presa, y teniendo en cuenta lo rara que es esta especie, nunca hubiera previsto encontrar algo así. Todos estábamos totalmente asombrados”, agregó.
Diferentes teorías sobre su muerte
Aunque este espeluznante cuadro sugiere que la serpiente pereció al atragantarse con la monstruosa comida –el ciempiés tenía un tercio del tamaño de su depredador–, también es posible que la serpiente sucumbiera a una dosis letal del veneno del ciempiés, sugieren los investigadores en un nuevo estudio, publicado en la revista The Scientific Naturalist.
Aun así, los investigadores sospechan que la asfixia fue lo que finalmente mató a la serpiente.
Estas conclusiones llegaron después de que los científicos realizaran tomografías computarizadas de la pareja entrelazada. Sheehy y sus colegas crearon un modelo en 3D para llevar a cabo una “autopsia digital” que revelara por qué esta batalla resultó fatal.
“Pudimos realizar una autopsia digital, lo que nos permitió examinar el ciempiés y la serpiente, incluidas sus lesiones y el contenido de sus intestinos, sin necesidad de coger un bisturí”, explica Jaimi Gray, morfóloga evolutiva del museo.
El análisis reveló que la serpiente –en la lista estatal de especies amenazadas desde 1975– sufrió una pequeña herida en el costado, probablemente infligida por la mordedura venenosa del ciempiés. A menudo se supone que las serpientes que cazan ciempiés pueden tener cierta resistencia a su potente veneno, aunque eso aún está por demostrar.
En cualquier caso, la mordedura pareció causar una hemorragia interna, pero no fue el golpe mortal. Los escáneres también revelaron que la tráquea de la serpiente estaba fuertemente pinzada por la presa tragada. Esto parece haber cortado el suministro de oxígeno de la serpiente, provocando su asfixia.
Otros tipos de serpientes coronadas también comen ciempiés gigantes y otras presas potencialmente peligrosas, incluidos los escorpiones, pero éste es el primer registro de alimentación de cualquier tipo para esta especie en particular, según el Museo de Florida.

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