El 5 de diciembre de 2020, Rubén Rocha Moya se inscribió como candidato a la gubernatura de Sinaloa, apoyado por el partido Morena. En este evento, se mostró confiado, sabiendo que contaba con la aprobación de Andrés Manuel López Obrador, así como con los recursos necesarios para su campaña, gracias a la inclusión en su equipo de Enrique Díaz, un empresario sinaloense destacado por su habilidad para manejar grandes sumas de dinero al contado.
Díaz no es un personaje cualquiera; forma parte de una acusación de la fiscalía estadounidense relacionada con actividades criminales que involucran posesión de armas y tráfico de drogas, vinculados a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocidos como Los Chapitos. Dicha acusación revela una compleja red de corrupción donde se señala que Rocha Moya, junto con otros funcionarios, ofreció protección y favores al narcotráfico a cambio de sobornos.
Según documentos de la Justicia estadounidense, Enrique Díaz actuó como intermediario entre Rocha Moya y los hijos de Guzmán, facilitando reuniones y ocupando posiciones clave durante su tiempo como secretario de Administración y Finanzas. La cronología sugiere que estos eventos críticos comenzaron a desarrollarse en 2021, un año clave no solo por las elecciones, sino también por el notable aumento en la fortuna de Díaz, que realizó compras significativas, en su mayoría, al contado.
La evolución patrimonial de Díaz es notable. En 2021, al asumir su cargo, tenía 24 propiedades valoradas en 70,4 millones de pesos (aproximadamente cuatro millones de dólares). En 2020, ya contaba con 12 propiedades, valoradas en 47,2 millones de pesos. Desde su ingreso al gobierno hasta 2024, adquirió 18 propiedades más, alcanzando un patrimonio total de 131 millones de pesos. Sorprendentemente, al menos 125,3 millones de estos fueron pagados al contado.
Díaz proviene de una familia de empresarios y es conocido por haber fundado la compañía Housesin en 2012, con la ayuda de socios como Alejandro Gaxiola Coppel. Juntos, han establecido diversas empresas en sectores que van desde desarrollos inmobiliarios hasta la compra y venta de vehículos.
La reciente búsqueda de El País para contactar a Enrique Díaz en relación a esta historia fue infructuosa; su oficina indicó que no estaba disponible. Asimismo, se intentó alcanzar a Gilberto Aispuro, otro miembro de Grupo Premier, también sin éxito.
En 2024, Díaz intentó postularse como diputado federal por Morena, pero el partido rechazó su candidatura, sin ofrecer explicaciones. Ante esta negativa, decidió regresar a la gestión de sus empresas, incluyendo a Gaxiola Coppel en su nuevo proyecto empresarial.
Esta historia no solo subraya la compleja trama de conexiones entre el círculo político y el narcotráfico, sino que también plantea preguntas sobre la influencia y el poder que ciertas figuras pueden tener en el ámbito público y privado en Sinaloa.
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