La evolución del sistema financiero se encuentra en un punto crucial, impulsado por la irrupción de las fintech, las criptomonedas y la digitalización de los pagos. En este contexto, Agustín Carstens, exdirector del Banco de Pagos Internacionales (BIS), ha subrayado la necesidad de que la regulación de los bancos centrales se adapte a este nuevo paradigma. Durante su intervención en el Fintech Festival 2026, Carstens expuso que uno de los cambios más significativos debe ser dejar atrás marcos legales que dependen de tecnologías específicas, como la emisión física de billetes y monedas, en favor de una legislación neutral que permita el uso de la mejor tecnología disponible.
El exbanquero destacó que es esencial reconocer tanto las oportunidades que ofrece la tecnología como la importancia de las instituciones financieras tradicionales. “La ley debe establecer principios económicos claros, como la capacidad del banco central para emitir dinero fiduciario, y permitir el uso de las tecnologías más adecuadas para mejorar los servicios financieros”, argumentó.
En su discurso, Carstens enfatizó que el futuro del sistema financiero debe construirse sobre la centralidad del banco central, donde la regulación y supervisión sean fundamentales. “No podemos imaginar un sistema financiero sin reglas; estas deben ser colaborativas, modernas y flexibles”, añadió, destacando la importancia de una convergencia entre la regulación y la innovación tecnológica.
Abordando el tema de las criptomonedas, Carstens afirmó que, a pesar de que Bitcoin fue diseñado para reemplazar el dinero fiduciario, es evidente que esto no sucederá. Las stablecoins, por otro lado, podrían consolidarse si la regulación se abre adecuadamente. Sin embargo, también enfatizó que los bancos centrales y la banca comercial deben incorporar las funcionalidades atractivas de estos instrumentos digitales.
Las stablecoins han surgido como intentos de corregir las deficiencias de las criptomonedas iniciales, que no lograron cumplir con las funciones clásicas del dinero. “Si una moneda tiene que ser calificada como estable, es porque no lo es”, comentó irónicamente Carstens. Para que estos instrumentos sean considerados dinero, es crucial que estén sometidos a una regulación y supervisión rigurosas. La credibilidad de estas monedas se basa en un respaldo que asegure que su valor no fluctúe de manera arbitraria.
La conversación sobre la evolución financiera concluyó con la intervención de Daniel Vogel, CEO de Bitso, quien destacó el crecimiento acelerado del sector en los últimos ocho años, lo que evidencia una demanda real de nuevos modelos financieros. “La velocidad de cambio de estas tecnologías se está incrementando. Con el crecimiento de la Inteligencia Artificial, esto se acelerará aún más. El desafío para el país es cómo aplicar esta innovación para el beneficio de la sociedad”, concluyó Vogel.
En este marco de transformación, la colaboración entre reguladores e innovadores será vital para construir un sistema financiero que pueda responder a las necesidades de una sociedad que busca cada vez más agilidad y eficiencia en sus transacciones. La reflexión de Carstens sobre la regulación y la necesidad de adaptabilidad destaca la urgencia de un enfoque moderno que permita aprovechar al máximo las tecnologías emergentes, sin perder de vista la seguridad y la estabilidad económica que fundamentan el sistema financiero actual.
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