Uno de los temas más controversiales en el ámbito futbolístico ha sido la reciente negativa para que el fútbol regrese a Veracruz, una ciudad que ha estado ausente de este deporte desde la extinción de los Tiburones Rojos. En una reunión de dueños de equipos de la Liga de Expansión, se comunicó que no se llevaría a cabo el cambio propuesto para que el equipo de Celaya trasladara su franquicia al puerto jarocho a partir de la temporada 2025-2026. Esta decisión fue influenciada por la oposición de varios dirigentes dentro de la denominada liga de plata.
En el debate, se revelaron los equipos que votaron en contra de este traslado. Según David Medrano, columnista y analista deportivo, los clubes que se dieron a la tarea de oponerse a la llegada de fútbol a Veracruz fueron La Paz, UdeG, Morelia, Mineros, Cancún, Mérida, Atlante y Tepatitlán. Este rechazo fue documentado en un videoblog en YouTube, donde se destacó la oposición casi unánime de estos equipos.
Por otro lado, algunos clubes abogaron a favor de llevar a cabo esta serie de movimientos, apoyando la mudanza de Celaya a Veracruz y la reubicación de Cimarrones a Tampico Madero. Equipos como Tapatío, Dorados, Tlaxcala, Alebrijes y Correcaminos se alinearon detrás de la propuesta, buscando una reconfiguración en la estructura de la liga.
Es importante mencionar que en la votación, solo participaron 13 de los 16 equipos registrados en la Liga de Expansión. Esto se debe a que los representantes de Tampico Madero, Cimarrones y Celaya no podían votar, dado que ya estaban implicados en el proceso de cambio. Se requería un 80 por ciento de aprobación para validar estos movimientos, lo que implica obtener al menos 11 votos, cifra que no se alcanzó.
A raíz de esta negativa, se plantean interrogantes sobre las acciones futuras de Celaya, Cimarrones y Tampico. Medrano aclaró que, aunque la asamblea no aprobó los cambios, los equipos interesados planean acudir a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) en busca de soluciones. La FMF tiene la autoridad para considerar sus solicitudes, pero esto podría acarrear conflictos, ya que violaría el acuerdo establecido por la asamblea.
El estatuto de la liga es claro al respecto; sin el voto mayoritario, cualquier propuesta queda automáticamente desestimada. En este contexto, se entiende que los clubes involucrados buscan que la FMF escuche sus casos, aunque se advierte que esto podría generar controversias mayores dentro de la estructura de la liga.
Esta situación refleja las luchas de poder y las dinámicas complejas que existen en el fútbol mexicano, donde los intereses de los clubes a menudo chocan y esto afecta las decisiones que podrían cambiar el rumbo de diversas franquicias.
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